soñar


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  • verbo

Sinónimos para soñar

ensoñar

Sinónimos

fantasear

Sinónimos

Ejemplos ?
Hay –por supuesto– en este momento un huracán de emociones, de ideas, de pasiones y de sentimientos cruzando mi mente y anidándose en el alma de soldado, de revolucionario, de latinoamericano. ¡Tantas cosas que se agolpan en la mente, tantos recuerdos, tantas veces soñar con Cuba, estar en Cuba y al fin, estar aquí!
Al principio, cuando pusieron las primeras plantas, la fuente parecía soñar con el agua que había tenido antes; pero de pronto las plantas aparecían demasiado amontonadas, como presagios confusos; entonces la señora Margarita las mandaba cambiar.
Vamos a la lucha violenta sin hacer de ella el ideal nuestro, sin soñar en la ejecución de los tiranos como en una suprema victoria de la justicia.
si no es esto soñar, torno a la luz, a la vida, y espero ver la florida margen del Guadalaviar, allí donde alza Teruel, señoreando la altura, sus torres de piedra oscura, que están mirándose en él.
¡OH raza quimerista, florecen tus rosales Don Quijote, maestro, nos enseña a soñar, a correr locamente tras divinos ideales, por ellos luchar...
Entre tanto, allá dentro de la hermosa mansión, abarrotada de ricos muebles y de cuanto pueden exigir la comodidad y el regalo, la novia creía soñar; por poco, y a sus solas, capaz se sentía de bailar de gusto.
La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno, y soñé sueños que nadie osó soñar jamás; pero en este silencio atroz, superior a toda voz, sólo se oyó la palabra "Leonor", que yo me atreví a susurrar...
¡Sí! ¡Claro! ¡Había soñado! No debiera ser permitido soñar tales cosas... Ya se iba a levantar, descansado. —¡Piapiá!... ¡Piapia!...
Sí, me cansé de amar; de buscar lo que nunca encontraría; de esperar sin esperanza; de anhelar lo indescubierto; de soñar lo irreal...
La noche que apacigua doncelleces voluptuosas y da fresco a los ardores de la ciudad desierta. La noche que la obliga al sueño, en sueño de mansiones ilusorias... Dormir, soñar... soñar...
Del mismo modo que la música es para muchos un placer de primera necesidad y para otros un ruido innecesario o molesto, los perfumes hacen soñar a algunos seres humanos y dejan a otros en la más absoluta indiferencia.
Y sin saberlo, Rosario María comenzó a sentir en alma propia, el llanto de los oprimidos, de los despojados, de quienes lo único que tenían, eran sus ilusiones para soñar y su Dios para creer que era posible resistir.