soñar

(redireccionado de soñaría)
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  • verbo

Sinónimos para soñar

ensoñar

Sinónimos

fantasear

Sinónimos

Ejemplos ?
Es tu pueblo la patria adoptiva del Apóstol Santiago, El Mayor. De tu místico pueblo en la tierra soñaría su escala Jacob. Tras el anda del bélico Apóstol que la espada en cayado trocó, va tu pueblo elevando su cántico agradable al oído de Dios.
Padilla arribó a Los Cayos, Haití, donde, seguramente, le causó gran impresión ver un gobierno compuesto por negros y mulatos, por lo cual soñaría con replicar esa posibilidad en la Nueva Granada.
La noche del martes, News Extra de BBC2 transmitió un video de mayo de 1973 mostrando una completa burla hacia Thatcher donde aparecía diciendo que nunca soñaría en buscar el liderazgo.
La figura de su padre Sergio Verdugo la marcó profundamente, sus tardes de niñez la pasaba junto a él, quien seria en el futuro su guía y con quien soñaría el porvenir del país.
Purísima García: La madre modelo, versión 100% conservadora. Es la madre que cualquiera soñaría tener, excepto Juan. Luego del repentino abandono de su esposo, Purísima se dedicó por completo a la labor de madre y a seguir el camino de Dios.
Calpurnia Pisonis hija de Lucio Calpurnio Pisón Cesonino, última esposa de Julio César, quien moriría en sus brazos, ella soñaría la muerte de César, la madre de Calpurnia se llamaba Rutilia y era tía de César, Rutilia fue Hija de Rutilius P.
-¡Yo! ¿Quién duerme con este lazo al cuello?... ¡Soñaría que me daban garrote! -¿Pues por qué no quieres despertar a Pepita? -¡Que duerma, que duerma la inocencia...
En este retrato, el joven señor estaba vestido enteramente al uso de Europa, de toda etiqueta, con corbata blanca y con un frac, tan admirablemente cortado y que le caía tan bien, que no soñaría hacerle mejor, ni Frank, el de Viena, ni el sastre más famoso de Londres.
Y el paisajista o el poeta que cruzase ante el molino y viese el frondoso castaño, la represa con su agua durmiente y su orla de cañas, la pastorcilla rubia, que, pensativa, dejaba a la vaca saciarse libremente por el lindero orlado de flores, soñaría con idilios y haría una descripción apacible y encantadora de la infeliz niña golpeada y hambrienta, medio idiota ya a fuerza de desamores y crueldades.
En aquel claustro de San Juan de los Reyes, en aquel claustro tan misterioso y bañado en triste melancolía, sentado sobre el roto capitel de una columna, la cartera sobre las rodillas, el codo sobre la cartera y la frente entre las manos, al rumor del agua que corre allí con un murmullo incesante, al ruido de las hojas del agreste y abandonado jardín, que agitaba la brisa del crepúsculo, ¡cuánto no soñaría yo con aquella ventana y aquella mujer!
¿Soñaría él en tener, algún día, un sombrero nuevo, un par de botas, medias de color, un chiripá grueso y un poncho de paño con forro de bayeta, elegante, abrochado sobre un saco de rico casimir?