sojuzgar

(redireccionado de sojuzgadas)
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  • verbo

Sinónimos para sojuzgar

Ejemplos ?
Aseguramos esto porque las fuentes históricas las citan entre las poblaciones matlatzincas que fueron sojuzgadas por Axayácatl y además porque aparecen en el Códice Mendocino entre los pueblos matlatzincas que pagaron el tributo a los aztecas a partir de 1472.
Eran fieras que los caudillos españoles lanzaban en los campos de batalla, y a las que después de la victoria no cuidaban de encadenar, dejándolas sueltas para que saciasen sus feroces instintos en las inermes poblaciones sojuzgadas.
El instinto les enseñaba que, aunque la república había coronado su dominación política, al mismo tiempo socavaba su base social, ya que ahora se enfrentaban con las clases sojuzgadas y tenían que luchar con ellas sin ningún género de mediación, sin poder ocultarse detrás de la corona, sin poder desviar el interés de la nación mediante sus luchas subalternas intestinas y con la monarquía.
Y como suele suceder, luego de la tempestad furiosa llega la apacible calma; así, todo en estas tierras sojuzgadas de ANAHUAC fue entrando como en una resignación, como en un adormecimiento, como en una profunda tristeza.
En este mismo tiempo las diez tribus que en la división del pueblo se llamaron Israel fueron sojuzgadas por los caldeos y conducidas en cautiverio a aquel país quedándose en la provincia de Judea las dos tribus que se llamaban de Judá y tenían su corte y capital del reino en Jerusalén.
Es la de los hombres marginados y explotados, la de cuantos sufren miseria, injusticia y opresión. Seguirá librándose mientras subsistan pretensiones imperialistas y naciones sojuzgadas.
En la época incaica el Inambari separaba la tierra del Inca, Antisuyo (al SE del Cusco), de las tierras no sojuzgadas de los Chunchos.
En su discurso, el padre recordó la situación de España, el peligro de las colonias de ser sojuzgadas o caer en la anarquía si no se cuidaban de su defensa y si no se daban instituciones que fuesen garantía para todos y que hiciesen imposible el despotismo, defendiendo el derecho del pueblo chileno a darse la constitución que más le convenga a su bienestar y progreso, dividiendo su argumentación en 3 proposiciones: Concluido el sermón, el secretario José Gregorio Argomedo se levantó y frente a los miembros del Congreso, les tomo juramento, con la siguiente fórmula: A lo que respondieron los diputados: Sí juramos.
Ella explicó que, a su juicio, la política multiculturalista «mantiene las normas que tienen sojuzgadas a las mujeres inimigrantes, e impiden su verdadera emancipación».