Ejemplos ?
Sin una hora de descanso y recreo, sin un minuto que perteneciese al gusto y al solaz, vivió don Zoilo, no como la ostra -al fin, la ostra no trabaja-, sino como la polilla, que roe y roe y no sale de su rincón, no deja su viga telarañosa, no despliega nunca sus alas, buscando lo que las mariposas: luz, calor solar y entreabiertas flores.
Y con esto, lector amigo, y con que cada cuatro años uno es bisiesto, pongo punto redondo al cuento, deseando que así tengas la salud como yo tuve empeño en darte un rato de solaz y divertimiento.
¡Los salones de la independencia!, es decir, los estrados hechos de adobe y cubiertos por alfombras pintarrajeadas y tapizados los pavimentos con ordinaria jerga, debían ser para morirse de tedio y bostezar a toda mandíbula; ni un solo bronce barbedien, arrogante, espléndido, macizo, así como regalo de empresario; ni un triste bibelot (diré chuchería artística, o cosa así porque esos terminachos franceses, me hacen poner colorado), de ellos que embellecen las radiantes salas de hoy, y dan ocupación ociosa a la bella castellana; en fin, nada de todo ese maravilloso conjunto de esplendideces, comodidades y llámenle ustedes, necesidades, inventadas hoy para dicha, solaz y gloria de la brillante sociedad moderna.
Ya empezaban a tomar posesión de los portales y aceras de la calle los vecinos ansiosos de respirar la brisa fresca de la noche; la luna a inundarlo todo con sus argénteas claridades y a resonar, acá y acullá, los melancólicos tañidos de las vihuelas con que la gente moza alegra sus horas de solaz en los umbrales de sus respectivas viviendas en las noches de estío, cuando Antoñico el Zaragata, ya vestido como en los días de repique, llegó a la puerta del Triquitraque, y sentándose junto a una de las mesas en ella colocadas, preguntó al encargado de atender a la numerosa parroquia: -Oye tú, Cayetano, ¿no ha venío entoavía el señor Cristóbal el Pinturero?
Los ángeles del Cielo farán grant alegría, nunca mayor d'aquélla ficieron en un día, ca verán que lis cresze solaz e compannía, ¡Dios mande que entremos en essa confradía!
Quando veno la noch, la ora que dormiessen, fizieron a los novios lecho en que yoguiessen; ante que entre sí ningún solaz oviessen, los brazos de la novia non tenién qué prisiessen.
Pero lo que era solaz para los gorriones, era desesperación para el niño, que se ponía furioso cada vez que al coger una cereza la hallaba picada; y aunque hubiesen dejado para él la mejor parte, no se consolaba, por más que los gorriones al picotear cantasen: :¡Qué rica está!
La Madre gloriosa solaz de los cuitados, Non desdennó los gémitos de los omnes laizados, Non cató al su merito nin a los sus peccados, Mas cató su mesura, valió a los quemados.
Quando se sintió libre la prennada mesquina, Fo el saco vaçio de la mala farina, Empezó con grant gozo cantar Salve Regina, Que es de los cuitados solaz e mediçina.
La Madre benedicta esta razon tractada Tollioseli delante, non pudio veer nada; Pero la voluntat teniala confortada, Ca es el solaz suyo meleçina probada.
Creído me tuve que sustitución tan sencilla se realizó desde luego sin el menor tropiezo; pero registrando ayer mamotretos en la Biblioteca Nacional, dime de manos a ojos con un abultado expediente en papel del sello cuarto, expediente tan original y curioso, que no he podido resistir a la tentación de hacer un rápido extracto de su contenido, para solaz y regocijo de los que no hemos alcanzado horca ni garrote en Lima, si bien hemos sido testigos de atrocidades de igual o mayor calibre.
Por más que procuré evitar el rompimiento con el pobre señor enviándole varios recados de que no había tal comisaría regia ni cosa que lo valga, no conseguí disuadirle y siguió aferrado a su inocente chifladura, encerrado en su casa, donde concurría diariamente a darle tertulia el elemento joven tradicionalista de Marineda. Esta tertulia era su consuelo, su solaz y su compensación.