soledad


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  • sustantivo

Sinónimos para soledad

nostalgia

Sinónimos

Ejemplos ?
Bien considerado, el bosque tenía sus encantos, cuando la liebre pasaba saltando por el manto de nieve; pero entonces yo no podía soportarlo. ¡Esta soledad de ahora sí que es terrible!».
En los primeros momentos de su soledad, Subercasaux había contado para criar a sus hijos con la ayuda de una excelente mujer, la misma cocinera que lloró y halló la casa demasiado sola a la muerte de su señora.
solo... ¡Todos estamos solos! Nadie quiere compartir la soledad ¡Qué egoísmo de solitarios! Y el loco de mente normal deslloró.
Hoy, después de haber despertado amores muy grandes, vivo en la más triste y más adusta soledad del alma, y mis ojos se llenan de lágrimas cuando peino la nieve de mis cabellos.
¡Y vosotras resecas Tebaidas, históricas ciudades llenas de soledad y de silencio que parecéis muertas bajo la voz de las campanas, no la dejéis huir, como tantas cosas, por la rota muralla!
Las criaturas, en efecto, no temían a la oscuridad, ni a la soledad, ni a nada de lo que constituye el terror de los bebés criados entre las polleras de la madre.
Se deja oír fugaz, medio borrosa la nostalgia quimérica de un piano que despereza en su reír profundo la silenciosa fronda luminosa. Tu alma es como un gran lago de piedad en el que ha de naufragar mi soledad.
Bien porque ya en el mar me desease sin que a comunicarlo se atreviera, bien porque a aquel deseo convidase la amena soledad de la ribera, procura sin que nada más lo atrase saciar el apetito que lo ulcera, mas antes de uno procuró librarse que en el bote también llegó a salvarse.
Y se presiente en la apacibilidad de la distancia, un gemido de cuerpos que en marabunta sofocante, intentan mezclarse y confundirse entre sí, para no aumentar las arenas de su angustia y de su soledad que luchan para que no se les note la desolación; abandonados de un destino que no saben; despojados de misiones solidarias.
Todos pueden tomar la palabra y opinar ante las cámaras fotográficas, de video, de cine o de televisión que se aprestan inmediatas a difundir la lágrima pronta y provocada por la pregunta insidiosa del entrevistador: ¡Cuéntenos cómo caía la sangre de su hijo predilecto cuando lo asesinaron! ¿Qué siente al llorar porque al fin ve a su ser adorado, luego de tanta distancia y soledad?
Ninguno copiaba modelos gastados o envejecidos; pues la Naturaleza, ese monstruo que, según la Bruyere, goza en devorarse a sí mismo, no envejece nunca y en cada nuevo sol, la autora, el océano, la soledad imponente de los bosques, las maravillas del cielo, sereno o tempestuoso, los crepúsculos, el canto de las aves que convierten en arpas los árboles, el volcán con sus nieves eternas, las montañas con sus ventisqueros pavorosos, y las llanuras con alfombra de mieles cuajadas de espigas, todo cuanto decora y puebla nuestra vivienda universal, parece que nace en las montañas para esconderse y dormir bajo el manto estrellado de la noche.
Sólo así continuamos una incesante acción de perfeccionamiento a través de la meditación, el dominio de la soledad, el control de nuestros instintos, la doma de nuestros sentidos y el sacrificio de nuestro sentimental corazón y podremos convertirnos en verdaderos seres humanos, los guías de la creación.