sonajero


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  • sustantivo

Sinónimos para sonajero

cascabelero

Sinónimos

Ejemplos ?
Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade 44 imprime en nosotros la naturaleza. El niño rompe su sonajero, muerde la teta de su nodriza, estrangula su pájaro mucho antes de entrar en la edad de la razón17.
Despreciemos por tanto hoy día tanto el vano dios que los impostores han predicado como todas las sutilezas religiosas que se desprenden de su ridícula adopción; no es con ese sonajero como se puede divertir ya a hombres libres.
El del Sonajero aparecía tranquilo y risueño, y de vez en cuando miraba a hurtadillas a su mujer, sin dejar de golpear suave y acompasadamente con el recio bastón de puño de asta sobre el tablado.
--Supongo --se jactó-- que cuando hayamos terminado, ¡no quedará ni un sólo árbol sano a la redonda! --¡Y todo por un sonajero! --exclamó Alicia que aún tenía esperanzas de que se avergonzaran un poco de pelearse por tan poca cosa.
se mama el dedo meñique, y ni chista ni mista y se aguanta el clavo, sin molestar con gritos y lamentaciones al vecindario. -Y a usted, so godo de cuernos, cascabel sonajero, ¿quién le dio vela en este entierro?
-Y oye tú, ¿la Veterana está conforme en darle gusto en lo del cante al Sonajero? -Ella está que arde, pero como le ha tomao la mar de voluntá al mozo, y el mozo es un vivo y un fenómeno dando coba, pos velay tú, eso pa mí como si tuviera el prescinto.
La mirada del Niño paseábase complacida por todos los encantos de su mujer, pero ésta no miraba al Niño, no quería mirarle, no quería que le hicieran vacilar, en su enérgica decisión, los incentivos del Sonajero, su figura armónica ni su semblante gracioso y juvenil de tez pálida, de finísimas facciones, de ojos de lánguido y de insinuante mirar, y de labios en que la gracia y la voluptuosidad desbordaban en misteriosas.
--No es más que un cascabel --dijo Alicia después de examinarlo cuidadosamente-- ¡pero no vayas a cree que es una serpiente de cascabel! --añadió apresuradamente, pensando que a lo mejor era eso lo que le excitaba tanto: no es más que un viejo sonajero...
-¡Trato jecho!-repitió con expresión también triunfadora Rosario. Y un beso largo, muy largo, un beso de un minuto, selló el pacto aquel entre la gentil Veterana y el Niño del Sonajero.
Estaba el Mozo Largo de Nethertown, que ayudó a tomar Argyle; y el que intimidó al obispo, al que llamaban el Sonajero del Diablo; y los malvados guardias con sus casacas de encaje; y los salvajes amoritas de las Tierras Altas, que derramaban sangre como si fuera agua; y muchos sirvientes altivos, de corazón soberbio y manos ensangrentadas, serviles con los ricos para hacerlos aún peores de lo que hubieran sido, despiadados con los pobres hasta convertirlos en polvo una vez despedazados por los ricos.
-Pos eso es una mala chanaíta que me juega a mi el del Sonajero, al que, si la Rosario se va, le voy yo a cantar un polo, y un medio polo y un par de cartageneras.
-¿Y qué vas tú a conseguir con cantarle esas cosas al Sonajero? -¿Que qué voy a conseguir? Pos quitarme un poco los agrios. ¿Te parece a ti bien lo que jace ese gachó conmigo, cuando sabe que la Veterana es la que a mí me mete cuatro ochavos en el bolsillo?