sonar

(redireccionado de sonando)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para sonar

mencionarse

Sinónimos

  • mencionarse
  • citarse

Antónimos

tocar

Sinónimos

susurrarse

Sinónimos

  • susurrarse
  • rumorearse
Ejemplos ?
Con larga mano Premia el ingenio y al saber ayuda, Ni ingenio ni saber en mí premiaste; Sólo el intenso amor irresistible, Que hacia las letras dirigió mis años, Y aquel amor más íntimo y potente A mi dulce Cantabria, tierra santa, La tierra de los montes y las olas, Donde ruego al Señor mis ojos cierre, Sonando, cual arrullo en mis oídos, Lento el rumor de su arenosa playa.
Pero estaban alcanzados, estaban heridos. Ya para entonces estaban sonando dos ametralladoras, porque primero empezó una, después otra, y no sé si tres, pero dos seguro.
Mil arbolillos de sangre le cubren toda la espalda y oponen húmedos troncos al bisturí de las llamas. Centuriones amarillos de carne gris, desvelada, llegan al cielo sonando sus armaduras de plata.
Insensible a los ayes de sirenas que se ahogan en su vaso de tormenta y el agua de una gota del océano les parece naufragios de receta; silencioso y taciturno el lazo, amarrado a los cantos que laceran, domaré las vorágines del yermo y venciendo en mis íntimos combates, forjaré mi fuerza, blanca longitud de mi dureza… 29 Suena el teléfono y no contesto. Estoy hundido en mis pensamientos. Sigue sonando su timbre cursi. Me voy ahogando en mis sentimientos.
De tiempo en tiempo bajaba la larga cadena que remata en un garfío, sonando como una matraca al correr con la roldana; los mozos amarraban los bultos con una cuerda doblada en dos, los enganchaban en el garfio, y entonces éstos subían a la manera de un pez en un anzuelo, o del plomo de una sonda, ya quietos, ya agitándose de un lado a otro, como un badajo, en el vacío.
Polvo serán las almenas, polvo las marmóreas salas, polvo barrido del viento muros y torres cuadradas; y aún se alzará sobre el monte la ermita, cuya campana sonando trae a mi oído voces que al cielo me llaman.
Noche y día estoy mirando flotar delante de mis ojos aquellos pliegues de una tela diáfana y blanquísima; noche y día me están sonando aquí dentro, dentro de la cabeza, el crujido de su traje, el confuso rumor de sus ininteligibles palabras.
Me sucede una cosa muy extraña, explicó Esteban, cuando, después de escuchar las palabras que dejo referidas, me incorporé con prontitud para sorprender a la personas que las había pronunciado, una corza blanca como la nieve salió de entre las mismas matas en donde yo estaba oculto, y dando unos saltos enormes por encima de los carrascales y los lentiscos, se alejó seguida de una tropa de corzas de su color natural, y así estas como la blanca que las iba guiando, no arrojaban bramidos al huir, sino que se reían con unas carcajadas cuyo eco juraría que aún me está sonando en los oídos en este momento.
Pero este pensamiento se le fue diluyendo, derritiéndosele, y al poco rato no era sino una polca. Es que un piano de manubrio se había parado al pie de la ventana de su cuarto y estaba sonando.
Quedó mirándome, temblorosos los párpados y entreabierta la rosa de su boca. La campana seguía sonando lenta y triste. En el jardín susurraban los follajes, y la brisa, que hacía flamear el blanco y rizado mosquitero, nos traía aromas.
Cuando la conversación hubo cesado, se produjo una pavorosa pausa de pocos segundos y se escuchó un coro de armonía celestial sonando a través del oscuro bosque.
(205) Y esto que vía la turba El gozo ageno envidiando Desde la plaza gritando Seguia con doble afan, Cubriendo á veces el ruido De sus multiples acentos El son de los instrumentos, Que dentro sonando están.