sonante

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  • adjetivo

Sinónimos para sonante

sonoro

Sinónimos

Ejemplos ?
Vuele a henchir de profunda maravilla la vieja Europa tu triunfal regreso; hinche de orgullo la feliz Castilla que tu promesa, para el vulgo insana, cumplida palpe con inmenso exceso, y se engría, de un mundo soberana: y arrebatada entonces, en celebrar tan único suceso canse la Fama sus sonantes bronces: La Fama que por ti dilatar pudo En ámbito mayor tu excelso nombre, sin que a tu nombre baste digno de más, el mundo que doblaste.
Veíanse en sus lomas entre otros árboles, el castaño de América, el medicinal jigüero, el mamey de sabroso fruto, y la palma de yaguas con su espada verde y aguda, que descuella sobre sus elegantes ramas, sirviendo su punta de asiento a las canoras avecillas, y el plátano cuyas anchas, sonantes y lánguidas ramas se mecen suavemente doradas por la luz del día; todo esto en medio de pastos frescos y abundosos en que se veían pacer algunas vacas mientras retozaban sus terneras.
Mas, mientras llega el postrimero día, de tus justicias el rigor tremendo tal vez recuerdos suyos nos envía: como cuando al ruinoso terremoto mandas, que desalado de repente llega con sordo subterráneo estruendo, cubriendo el alma de pavor ignoto: el suelo como el mar se hunde y levanta; el polvo entenebrece el aire todo; de la cima a la planta, cual gigante beodo, tiembla y vacila la encumbrada torre; huye del muro y suspendido techo y a las plazas y campos rauda corre, en confuso tropel, la triste gente, que, de espanto amarilla, y con rápida mano hiriendo el pecho, dobla en tierra la trémula rodilla: O como cuando sueles recorrer los espacios celestiales en tu ligero reluciente coche que arrebatan sonantes vendavales, tus alados prestísimos corceles.
Aquí las mariposas Sobre la frente vagan, Y las pintadas flores Revientan en fragancia. Y bullen los arroyos, Y murmuran las ramas, Al compasado impulso De las sonantes auras.
Ni a las fuentes y cascadas Sus tazas de jaspe y oro, Ni sus rocas, Aunque se vierten hinchadas En estrépito sonoro Por cien bocas. Que ambas la cercan orillas, Entre agudas espadañas Cortadoras, Esponjadas y amarillas, Altas y sonantes cañas Cimbradoras.
Las más alegres animadas fiestas tristes son funestas para quien llora con tu ausencia impía: el sonoro compás de las orquestas, las mil luces y mil que en nuevo día la oscura noche tornan, la algazara, y las sonantes olas del gentío fueron siempre sin ti pena y hastío, que todo tu enemiga lo acibara.
ube pájaro audaz, sube sediento A beber en el viento Del rojo sol a esplendorosa lumbre; Sube batiendo las sonantes alas, De las etéreas salas A sorprender la luminosa cumbre.
Como hinchadas olas que en roca desnuda se estrellan sonantes, y luego reculan con ronco murmullo, y otra vez insultan al risco, lanzando bramadora espuma; así van y vienen, y silban y zumban, y gritan que aturden; el cielo se nubla; el aire se llena de sombras que asustan; el viento retiñe; los montes retumban.
Ni tampoco faltaron En el vicioso cesped escondidos Los lirios por el sol descoloridos, Los jacintos morados, Las anchas hacederas, Las pródigas junqueras, Y las altivas y sonantes cañas Rodeadas de mimbres y espadañas; Y aun al pie de una peña guarecidas (175) Del cierzo y de las ráfagas inquietas, Se levantaron de perfume henchidas Tempranas y odoríferas violetas.
A esos solo puede contestárseles que, en todo caso, valdría que se malversase una emisión que se recogería cuando fuese posible, sin más sacrificios, que no un empréstito por el que habría que pagar constantes y sonantes intereses, amortizaciones que irían en oro a dar muy lejos del país.
El Rubio se había vuelto el gran conquistador de corazones, en las chacras y quintas del pueblito y, a pesar de los celos que entre sus víctimas despertaba su conducta, de los odios y rencores que sus infidelidades entre ellas suscitaban, se daba maña el hombre para conseguir, hasta de las más resentidas, sonantes auxilios que le servían para aumentar el número de sus esclavas, mofándose de las amenazas de padres y maridos engañados.
Tan alta remontaba su estatura, que ni cerca del Ande se olvidaban los ojos de su altura; no de la Tierra la soberbia prole que al magno Jove pudo dar asombros alzaba al cielo tan gigante mole; aún tremolaban en sus altos hombros sonantes alas, en grandeza tales, que con alas rivales nunca los ojos míos volar miraron sobre el mar navíos.