sonar

(redireccionado de sonaron)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para sonar

mencionarse

Sinónimos

  • mencionarse
  • citarse

Antónimos

tocar

Sinónimos

susurrarse

Sinónimos

  • susurrarse
  • rumorearse
Ejemplos ?
A poco sonaron las doce, el sacristán tocó una campanilla en el atrio en señal de que el sacerdote iba ya a pisar las gradas del altar y la calle quedó desierta de pisaverdes.
Los doce golpes sonaron en mis oídos lentamente, gravemente, cubriendo todos los rumores de la calle con un ruido ensordecedor, metálico y fino de campanas de oro.
-Yo te daré más amor que él. En aquel momento sonaron a lo lejos doce campanadas. El desconocido y Cecilia llevados por el fogoso caballo iban a internarse en el monte cuando vieron a pocos pasos un grupo de hombres armados a cuyo frente divisaron a Serrano y a Lorenzo.
Los peones de las haciendas se inclinaban a hacer causa común con los indios del Shulcahuanga; mas los españoles, armados de escopetas, carabinas y pistolas, los mantenían a raya. Sonaron algunos disparos de fusil, y un hombre vino rodando desde la altura.
Callaba el cardenal atado allá en la alcoba, guardaron silencio y tomaron asiento los testigos, y pasado apenas un cuarto de hora sonaron otros golpes discretos y penetró en la estancia un venerable sacerdote, muy parecido al figurón que todos conocemos por don Basilio, el del Barbero.
Ella le había pasado las manos por los cabellos y repetía con voz infantil, a pesar de las gruesas lágrimas que le caían: ¡Rodolfo! ¡Rodolfo! ¡Ah, Rodolfo, querido Rodolfito mío! Sonaron las campanadas de medianoche. ¡Las doce!
De cara a la montaña hablamos con nuestros muertos para que en su palabra viniera el buen camino por el que debe andar nuestro rostro amordazado. Sonaron los tambores y en la voz de la tierra habló nuestro dolor y nuestra historia habló nuestro dolor y nuestra historia habló.
No hay capilla esos días cuando cuelgan a un hombre: el corazón del Capellán está demasiado enfermo o su rostro demasiado macilento, o hay algo escrito en sus ojos que nadie debería ver. Así, nos tuvieron encerrados hasta casi el mediodía y sonaron entonces.
Allá adentro sonaron sollozos, sollozos de niña, y un horrible temblor convulsivo agitó a la expirante cabrita, que luchó por alzarse del suelo con esfuerzo de angustia infinita.
En aquel momento sonaron las diez, luego las once y luego las doce, y a la última campanada de medianoche todo el mundo fue a la terraza y el rey hizo llamar al pirotécnico real.
¡Plega tus alas errantes, y en tu inocencia dormida no pienses en otra vida que te doraron quizás! Mas, ¡ay!, que dulces palabras sonaron en tus oídos, y los deseos dormidos se revelaron en pos.
Cuando los pasos del anciano sirviente que salió el último sólo sonaron débilmente en las losas, cerró don Juan precipitadamente la puerta, y seguro de su soledad exclamó: – ¡Veamos!