subir


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Sinónimos para subir

ascender

montar

Sinónimos

crecer

Sinónimos

Antónimos

importar

Sinónimos

remontar

Sinónimos

levantar

Antónimos

encarecer

Antónimos

Sinónimos para subir

Ejemplos ?
Podrán desmoronarse con la batería de las murallas, y caer de repente con las secretas minas las altas torres; podrán subir los baluartes de modo que se igualen a los más encumbrados alcáceres, pero ningunas máquinas militares se hallarán para conmover un ánimo bien fortalecido.
Pero sin subir tan alto, creo, que Lampito, hija de Leoliquidas, mujer de Arquidamo y madre de Agis, que son todos de casta real en Lacedemonia, no se sorprendería menos, si se le dijese, que mal educado como has sido, deseas ponerte a la cabeza de los atenienses para hacer la guerra a su hijo.
Habían traspasado los espacios más escondidos y ascendido a alturas que jamás ningún hombre había alcanzado. XELHUA, el arquitecto, quiso ser el primero en subir hasta la cúspide y recibir las emanaciones de la energía.
-Muy corto de memoria tendría que ser, querido Agatón, replicó Sócrates, si después de haberte visto subir a la escena tan tranquilo y seguro de ti mismo y rodeado de comediantes oído recitar tus versos sin el menor asomo de emoción y mirando a la concurrencia, me imaginara que te ibas a turbar delante de unos cuantos oyentes.
“Abuela nuestra, no podemos subir al árbol para cogerlos; pero que nuestros hermanos mayores suban a él, que vengan con nosotros y que bajen los pájaros”, añadieron.
Sócrates: Es máxima segura, que el espíritu siempre está fluctuante e incierto sobre lo que ignora. Alcibíades: No puede ser de otra manera. Sócrates: Pero, dime, ¿sabes cómo podrías subir al cielo? Alcibíades: No, ¡por Júpiter!
Alcibíades: Dila. Sócrates: Es, querido mío, que no sabiendo el medio de subir al cielo, no crees saberlo. Alcibíades: ¿Qué dices?
En verdad, aquel Gucumatz llegó a ser un jefe Sabio. Una hebdómada para subir al cielo; una hebdómada caminaba para descender a Xibalbá.
Quisieron subir a los árboles; los árboles los sacudieron a lo lejos. Quisieron entrar en los agujeros, pero los agujeros despreciaron a sus rostros.
-No, señor, que no voy a fincarme en un lugar que güele tanto a marisco, pero es que hoy yo por catorce o quince chuscos sería capaz de subir a una cucaña.
-Por supuesto que se hundieron, y con la rapidez de una bala de plomo -repuso el capitán-. Sin embargo volverán a subir a la superficie...
El fuego apura el oro, y la calamidad a los varones fuertes. Mira el altura a donde ha de subir la virtud, y conocerás que no se llega por caminos llanos.