Ejemplos ?
Sólo entonces comprendieron los vecinos del Padrón que el boticario estaba también envenenado. Vierais entonces un cuadro tan sublime como espantoso.
Dentro de un instante me besará, y lo que en nosotros fue sublime e insostenibe niebla de ficción, descenderá, se desvanceerá al contacto sustancial y siempre fiel de nuestros restos mortales.
De los actos de los hombres pasará a las ciencias para contemplar su belleza, y entonces, con un concepto más amplio de lo bello, no estará ya encadenado como un esclavo en el estrecho amor de un mancebo o adolescente, de un hombre o de una sola acción, sino que, lanzado al océano de la belleza y alimentando sus ojos con el espectáculo, engendrará con inagotable fecundidad los discursos y pensamientos más bellos de la filosofía hasta que, habiendo fortificado y aumentado su espíritu con esta sublime contemplación, no vea más que una ciencia: la de lo bello.
Para perfeccionarnos ¡Señores!… Para levantarnos paso a paso al sublime y misterioso puesto que la Providencia reserva al hombre para más remotas y venturosas edades.
Házmelo más cachondo Ándale. Muévete. Empújamelo. —Esto sólo es sublime cuando se ama. Y si tú... ¡Será la última vez! —¿La última...?
Amaba la existencia, la Naturaleza, los seres, la cultura. Sin embargo mi pasión sublime era correspondida con calumnias... con afrentas...
En materia de arte, muchas son las escuelas, muchas las exigencias de los críticos, muchas las reglas que imponen los maestros, y, sin embargo, lo esencial en el artista no lo dan los libros, ni lo pueden impartir en la cátedra, ni se sabe en qué estriba el secreto de posesión en el individuo: la inspiración inmortal y sublime.
Su férrea voluntad nunca permitió que la dominaran sus sentidos. Ella siempre se dedicó a seguir la sublime voz del TEOTL-IPALNEMOHUANI, la energía creadora por la cual existimos.
Cuando Dios enciende en un alma el fuego sagrado del genio, no es para que esa alma se consuma en la soledad, sino para que cumpla su misión sublime de iluminar el alma de los demás hombres.
En todos aquellos lugares en que la política ha sido falsa, incapaz y mala, se ha requerido a la justicia para que actuara en su lugar, para que se comportara, según motivos procedentes de la esfera del Gobierno y no de las leyes, para que abandonara finalmente su sublime sede y descendiera hasta la palestra de los partidos.
¡Que la muerte nos encuentre muy vividos! —¿Vivir intensamente? ¡Sí! Pero sólo en lo sublime... —¡No! ¡En lo abyecto también...! —Mejor es vivir según nos impulse la naturaleza.
Rodomonte, al que abrasa orgullo y furia, ya ha limpiado la plaza de canalla: la espada en una mano ahora blande, con la otra el fuego abrasador expande. Del palacio real, alto y sublime, golpea y hace retumbar la puerta.