sueño

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Sinónimos para sueño

dormida

Sinónimos

adormecimiento

Sinónimos para sueño

Ejemplos ?
¡ Qué amargo despertar! Sueños fueron los puertos y ferrocarriles, canales y caminos, escuelas e inmigración, industrias y riquezas, trabajo y bienestar; el oro vino, pero no como lluvia benéfica que fecundiza la tierra, sino como un torrente devastador que arrancó del alma la energía y la esperanza y arrastró con las virtudes públicas que nos engrandecieran.
Pero estas palabras no despertaban en Fernandito idea alguna. No las entendía. Las repetía lentamente, como en sueños: -Niño Dios, Niño Dios... -Y la Virgen -insistía la madre-.
Pero la noche anterior, la primera que siguió al fallecimiento de la hermana, al quedarse dormido el malvado en su cama junto al oloroso jazmín, se abrieron todos los cálices; invisibles, pero armadas de ponzoñosos dardos, salieron todas las almas de las flores y, penetrando primero en sus oídos, le contaron sueños de pesadilla; luego, volando a sus labios, le hirieron en la lengua con sus venenosas flechas.
Se quedaron en el gorro de dormir -pues las verdaderas no se van con la colada-, se conservaron con el gorro y con él se olvidaron. Aquellos antiguos pensamientos, los viejos sueños, todo quedó en el gorro de dormir del solterón.
¡No lo desees para ti! Te calentaría demasiado la frente, te haría latir el pulso con demasiada fuerza, te produciría sueños que parecerían reales.
Todos los que más tarde se pusieron aquel gorro de dormir tuvieron visiones y sueños; su propia historia se transformó en la de Antón, se convirtió en toda una leyenda que dio origen a otras muchas.
y de mil nombres... los jóvenes volvieron a sus idealizados sueños y continuaron con su excursión, a ciegas... Los guías habían desaparecido hacía mucho tiempo.
Y todos en la mirada vidriosa lucen la hipnosis de una programación encartelada de sueños tontos: Un vestido como aquél; pantalones como ésos; un perfume como el mío, un cigarro como el de él, una casa como la suya; una hembra como la del cartel; un macho como el de los calzones mini y una oración inescuchable, pero que se oye: Ayúdame.
Un día antes, la ave llamada regaliolo, llevando un ramo de laurel y siguiéndola muchas aves de varios colores, entrándose en la curia de Pompeyo, fue dellas despedazada; y aquella noche que amaneció el día de su muerte, al mismo César le apareció entre sueños, que volaba sobre las nubes, y también que se daba las manos con Jove.
Hablolos por los agüeros que entonces oían; aconsejolos con las aves, con los animales, con los sepulcros, con los sueños, porque ni a César contra Dios le quedase queja de su muerte, ni a los matadores excusa de su delito.
Julio César, viéndose combatido de sueños, advertencias, pronósticos y agüeros, se dejó al peligro, queriendo más padecerle una vez que temerle muchas, sin advertir que muchos recelos antes estorban la muerte que la ocasionan.
Y así, dormitando con gran deleite interno se encontraba, cuando una voz meliflua y mujeril vino a interrumpir sus sueños de perro.