Ejemplos ?
El Capitán lo jugaba mejor que Angustias; pero Angustias tenía más suerte, y los naipes acababan por salir volando hacia el techo o hacia la sala desde las manos de aquel niño cuarentón, que no podía aguantar la graciosísima calma con que le decía la joven: -¿Ve usted, Capitán Veneno, como soy yo la única persona que ha nacido en el mundo para acusarle a usted las cuarenta?
Embarazada ésta, parió a Hécate, a la que Zeus Crónida honró sobre todos y le procuró espléndidos regalos, la suerte de participar en la tierra y el mar estéril.
Y como pensé esto, y si sus lo hubiera dicho, ustedes no hubiesen acertao nunca, pos hice lo que hice y tomé el portante, y no te apures tú por na, prenda mía, que de aquí a dos años no me voy a cambiar yo ni por el capitán general que me ha tocao por mi suerte».
Voy a llegarme al lagar del Cosquera, aonde me han dicho que tiée tamién cuatro o cinco y lo que sa menester es que no lo haigan criao a sus pechos, como usté a criao sus cuatro o cinco azucenas. -Pos vaya usté con Dios, amigo, y güena suerte, y aquí estamos pa serville.
Así les fue entonces dicho, ordenado, a los animalitos, a los grandes animales de la superficie de la tierra; pero éstos quisieron probar su suerte, quisieron tentar la prueba, quisieron probar la adoración, mas no entendiendo de ningún modo el lenguaje unos de otros, no se comprendieron, no pudieron hacer nada.
Me paseaba por ellas, y el horror relampagueaba al través de mis vértebras y sacudía mis nervios con estremecimientos sombríos. Porque yo -era lo más espantoso-, yo no había sufrido la suerte común.
No mortificaban los celos a Revenga; no le quitaban el sueño memorias de lo pasado... Pensaba en la suerte de su niña, y aquella boda oscurecía más aún el misterio de su destino.
Encontraba que estar allí, a sus piececillos, bajo el hálito pacífico del buey y de la mula; ser uno más en el sacro bestiario, era una suerte mejor que la de antes, una suerte feliz.
54 dentro de los dos meses anteriores al diez de diciembre del dos mil uno, decidiéndose por la suerte, luego que todos se reúnan, quienes deban salir en el primero y segundo bienio (corresponde al art.
Hice la reflexión que mis gentes de negocios esperaban. Me volví para aprovechar mi buena suerte. El coche, en efecto, acababa de arrojar en el umbral del edificio a unos colegiales juerguistas que necesitaban ver a la muerte para creer en ella.
Atlas sostiene el vasto cielo a causa de una imperiosa fatalidad allá en los confines de la tierra, a la entrada del país de las Hespérides de fina voz, apoyándolo en su cabeza e infatigables brazos; pues esta suerte le asignó como lote el prudente Zeus.
La suerte quiso que mientras el ladrón acercaba cautelosamente la hojarasca húmeda, cuatro o cinco abejas se posaran en su mano, sin picarlo.