tabardo


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  • sustantivo

Sinónimos para tabardo

abrigo

Sinónimos

Ejemplos ?
La actividad de los heraldos se rige por todo un código de derechos y obligaciones. Los heraldos de armas portan una túnica, el tabardo, que los hace inmediatamente identificables.
Fue usado, al menos desde el siglo XV, por los pastores como prenda de paño grueso y burdo, contra la lluvia y el frío, aunque era también parte de la vestimenta masculina junto a otros mantos, capas y sobretodos, como el capuz, el "paletoque", la hopa, el tabardo, la "jornea", la "huca" o la loba.
l Tabarro (título original en italiano; en español, El tabardo o La capa) es una ópera en un acto con música de Giacomo Puccini y libreto en italiano de Giuseppe Adami, basado en la obra teatral de Didier Gold titulada La Houppelande (1910).
Michele lo sorprende y lo obliga a confesar que ama a Giorgetta en la posterior lucha. Michele estrangula a Luigi y lo envuelve en su capa (su tabardo, de ahí el nombre de la obra).
Giorgetta vuelve a la barcaza, fingiendo remordimiento, y Michele abre el tabardo y le muestra su amante muerto. "Hai ben raggione" — Luigi "Perchè, perchè non m'ami più?" — Michele "Scorri, fiume eterno" — Michele.
Sin hacer caso a dichas advertencias, a la mañana siguiente Rodrigo de Tordesillas salió de su casa, montando una mula, bien engalanado, vestido de terciopelo negro con tabardo carmesí y gorra de terciopelo morado, haciendo gala y autoridad de su persona.
Las mismas ropas que llevan refuerzan este mensaje, a pesar de que la ambientación sugiere un tiempo veraniego o, cuando menos primaveral, lleva pesadas túnicas que revelan su alta posición socioeconómica, el tabardo de él es oscuro y sobrio (aunque los remates de piel de marta resultaban particularmente caros), y ella luce un ampuloso vestido, de colores vivos y alegres, con puños de armiño (complementados con un collar, varios anillos y un cinturón brocado, todo de oro).
Y la reina Isabel de Castilla examinó el bagaje de su esposo; encontrolo averiado. Y ella misma tomó en sus manos el tabardo del rey don Fernando y lo remendó gentilmente con su aguja.
De brocado de oro blanco viste tabardo tudesco, de rubias martas orlado, y desabrochado y suelto, dejando ver un justillo de raso jalde, cubierto con primorosos bordados y costosos sobrepuestos, y la excelsa y noble insignia del Toisón de Oro pendiendo de una preciosa cadena en la mitad de su pecho.
Apenas puso el maestre, de dos solos escuderos seguido, el pie confiado en el vestíbulo regio, donde varios hombres de armas, vestidos de doble hierro, paseándose guardaban de la escalera el ingreso, cuando a uno de los balcones, como aparición de infierno, el rey se asoma, gritando: «Matad al Maestre, maceros.» Siguió, como en la tormenta, el súbito rayo al trueno, y seis refornidas mazas sobre Fadrique cayeron. Llevó la mano al estoque, pero en el tabardo envuelto halló el puño, y fue imposible desenredarlo tan presto.
Cristóbal de Sotomayor, por las calles de la villa que había fundado, envuelto en un tosco tabardo, que le ponía a cubierto del rocío, que tan copioso es en las noches de los trópicos.
Un rico jubón de ceniciento vellorí, cuasi encubierto por el tabardo de velarte que le resguardaba, en su cintura la espada guarnecida de plata, bota pajiza con espuela, y por último, un sombrero adornado con vistosas plumas, cuyo broche de diamantes relucía como una estrella, inclinado sobre una de sus sienes, prestaban a su aspecto, el aire del joven aventurero de la España de aquella época.