tener

(redireccionado de tened)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • locución

Sinónimos para tener

poseer

tener que ver con

Sinónimos

Sinónimos para tener

deber

Sinónimos

Ejemplos ?
“De ningún modo, no queremos; solamente tú ve allá; no es posible perderse; ve solamente al borde del agua y llegarás al pie de una gran montaña donde resuena en el fondo de la barranca; vete, llega”, respondieron Maestro Mago, Brujito. “¡Ah, tened piedad de mi faz!
9.50. Buena es la sal; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros.
¿No habéis enviado que viniésemos aquí? ¿Vuestros mensajeros no vinieron? En verdad, tened piedad de nuestros rostros. Pero nos vamos”, dijeron los engendrados.
Más vale que viváis cerca porque yo pueda estorbar solicitudes traviesas; que, si ignoro vuestra casa, podéis, sin que yo lo sepa, hacer contra mi opinión máquinas que el ocio inventa. Tened, señor Don Fernando, en más vuestra gentileza; dejad gustos alquilados, daldos a quien os merezca; y el cielo os guarde; que voy consolada y satisfecha; que estimaréis los avisos de quien serviros desea.
Os aseguro que yo me defenderé del diablo. - Tened, tened muchacho, aquí va uno. Colocó su queso blanco sobre el antebrazo izquierdo y se fue más lejos.
Dos engañadores me han disparado con cerbatana, para comenzar. A causa de esto no como ya. Tened, pues, piedad de mi rostro, pues todo se mueve, mi mandíbula, mis dientes”.
Recordad siquiera los crímenes que ese malhechor ha cometido junto a vosotros. Tened presente que Díaz fue el que pagó asesinos que quitaron la vida al Doctor Ignacio Martínez, en Laredo, Texas.
No he podido entrar en el régimen interior y facultades de estas jurisdicciones; es mi deber, sin embargo, recomendar al Congreso los reglamentos concernientes al servicio de los departamentos y provincias. Tened presente, Legisladores, que las naciones se componen de ciudades y de aldeas; y que del bienestar de éstas se forma la felicidad del Estado.
(En este momento hiere su costado una flecha; lleva la mano al corazón y vacila sobre el arzón. Con voz ahogada.) ¡Dios mío! ¡tened misericordia de mí! RODOLFO.––¡Señor!...
Hubo que levantarle un poco la cabeza, y entonces un chorro de líquido negro salió de su boca como un vómito. ¡Ah! ¡Dios mío!, ¡el vestido, tened cuidado! exclamó la señora Lefrançois .
Vos, tan sosegado y tan dulce os revolvéis ahora como un animal furioso. Tened cuidado hermano, y no escuchéis las sugerencias del diablo; el espíritu maligno, irritado por vuestra eterna consagración al Señor, os acecha como un lobo rapaz, e intenta un último esfuerzo para atraeros a él.
El jefe, pues, estaba extenuado por el sufrimiento de sus dientes, y con esfuerzo era como hablaba. “Yo os suplico, tened piedad de mi rostro .