tenedor


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Sinónimos para tenedor

bufet libre

Sinónimos

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Ejemplos ?
En una de las embestidas resbaló el tenedor sobre el animal como si tuviera escama, y el capón, violentamente despedido, pareció querer tomar su vuelo como en sus tiempos más felices, y se posó en el mantel tranquilamente como pudiera en un palo de un gallinero.
El Secretario de Hacienda podrá ser requerido para que destine los recursos disponibles incluyendo sobrantes al pago de los intereses sobre la deuda pública y la amortización de la misma en cualquier caso al cual fuere aplicable la Sección 8 de este Artículo VI mediante demanda incoada por cualquier tenedor de bonos o pagarés emitidos en evidencia de la misma.
577.- Cuando se tratare de la quiebra de una sociedad o de una persona jurídica que ejerza el comercio, todo director, administrador o gerente de la sociedad o persona jurídica fallida, o contador o tenedor de libros, que hubiere cooperado a la ejecución de alguno de los actos culpables o fraudulentos que determinen la quiebra, será reprimido con la pena del quebrado fraudulento o culpable en su caso.
Y tanta afición le iba tomando ya su imaginación a la tierra removida, que al ver su entusiasmo otro joven, amigo de él, un tal Núñez, que escasamente se ganaba la vida como tenedor de libros en varios pequeños almacenes, se decidió a acompañarlo.
La inscripción es la que da la posesión real efectiva; y mientras ella no se ha cancelado, el que no ha inscrito su título, no posee: es un mero tenedor.
28.- Oficios de Ciudades: Regidores, Fieles Executores, Depositario General, Tenedor de Bienes de Difuntos, Protetor de los indios, Defensor de Menores, Jurados, Escribano de Consejo, Mayordomo de Consejo, Contador de Consejo, Escribanos Públicos del Numero, Corredor de Lonja, Alarifes, Agrimensores, Repartidores de Aguas, Alcaldes de todos Oficios, Pregoneros.
Doña Juana, la de los dientes negros y amarillos, me alarga de su plato y con su propio tenedor una fineza, que es indispensable aceptar y tragar; el niño se divierte en despedir a los ojos de los concurrentes los huesos disparados de las cerezas; don Leandro me hace probar el manzanilla exquisito, que he rehusado, en su misma copa, que conserva las indelebles señales de sus labios grasientos; mi gordo fuma ya sin cesar y me hace cañón de su chimenea; por fin, ¡oh última de las desgracias!, crece el alboroto y la conversación; roncas ya las voces, piden versos y décimas y no hay más poeta que Fígaro.
Como sonriendo se ensanchaban las sílabas, en un párrafo escrito por la maestra, para comunicar al tenedor de libros un ascenso que aumentaba su categoría oficial y acrecía en seis el montoncillo de duros, que acompañaban la firma de la nómina.
Pero para lo fuerte tienen hombres; para hervir los metales, para hacer ladrillos de ellos, para ponerlos en la máquina delgados como hoja de papel, para las máquinas de recortar en la hoja muchas cucharas y tenedores a la vez, para platearlos en la artesa, donde está la plata hecha agua, de modo que no se la ve, pero en cuanto pasa por la artesa la electricidad, se echa toda sobre las cucharas y los tenedores, que están dentro colgados en hilera de un madero, como las púas de un peine. Y ya vamos contando la Historia de la Cuchara y el Tenedor.
Luego viene la agujereadora, que es una máquina con uno como mortero que baja y sube, como la encía de arriba cuando se come; y el mortero tiene muchas cuchillas en figura de martillo de cabeza larga y estrecha, o de una espumadera de mango fino y cabeza redonda, y cuando baja el mortero todas las cuchillas cortan la lámina a la vez, y dejan la lámina agujereada, y el metal de cada agujero cae a un cesto debajo: y ése es la cuchara, ése es el tenedor.
No había terminado todavía de desayunar y trataba de ocultar mi confusión comiendo; pero mi cuchillo se enredaba entre los dientes del tenedor, que a su vez chocaban con el cuchillo, y cortaba el jamón de una manera tan enérgica que voló por el aire en lugar de tomar el camino de mi boca.
La división del trabajo que se le había ocurrido se hizo así: Traddles cortaba el cordero en lonchas; míster Micawber, que tenía mucho talento para todas las cosas de aquel género, las cubría de mostaza, de sal y de pimienta; yo las ponía sobre la parrilla y les daba vueltas con un tenedor; después las quitaba, bajo la dirección de míster Micawber, mientras que mistress Micawber hacía hervir y movía constantemente la salsa con setas en una escudilla.