tener

(redireccionado de tengáis)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • locución

Sinónimos para tener

poseer

tener que ver con

Sinónimos

Sinónimos para tener

deber

Sinónimos

Ejemplos ?
Es probable que vosotros por vuestra parte me tengáis mucha lástima y me parece que tenéis razón, pero yo no creo que se os haya de compadecer, sino que se os compadece ya.
Si yo creyese que con el sacrificio de mis tropas pudiera aliviar vuestro desconsuelo, no tengáis la menor duda que lo haría, pero perderlas para perderos más, no creo sea medio que aconseje nuestra prudencia.
La excelsa coronación aguanto; pero tened presente que no aspiro yo a tanto; vosotros daréis cuenta de lo que hacéis de mí.» Poetas que a Granada venís en honor mío, amigos exaltados del viejo trovador, ociosos, destemplados con el calor y el frío y hostiles a quien se honra por algo superior, curiosos de alma cándida o espíritu bravío… no me tengáis envidia ni me guardéis rencor; porque ni pujos tuve jamás de señorío, ni ya me queda tiempo de hacer el gran señor.
Con que vos, señora mía, antes quién sois me digáis, os lo diré; y no tengáis lo que os pido a grosería; porque sin saber a quién, decir quién es no conviene, puesto que enemigos tiene.
Y de lo que hubiéremos de comer no tengáis cuidado, que yo llevaré matalotaje para entrambos y para más de ocho días; que discípulos tengo yo y amigos que no me dejarán mal pasar.
Para que puedan estos cumplir con sus obligaciones con más facilidad es indispensable que tengáis presente siempre, que para pagar deudas se necesitan rentas, que para tener estas son necesarios impuestos; que no hay impuesto que no sea más o menos incómodo o desagradable; que la dificultad intrínseca que acompaña la elección de los objetos que se han de gravar (elección siempre difícil), debe servir de un motivo decisivo para juzgar con prudencia de las intenciones del gobierno que la hace, e igualmente para reposar en ella y soportar los medios que las necesidades públicas pueden exigir en cualquier tiempo, a fin de obtener rentas para obtenerlas.
Besó las manos a la reina, estimando en mucho la merced que le hacía, y luego se fue a hincar de rodillas ante Isabela, y queriéndola hablar, no pudo porque se le puso un nudo en la garganta que le ató la lengua y las lágrimas acudieron a los ojos, y él acudió a disimularlas lo más que le fue posible; pero con todo esto, no se pudieron encubrir a los ojos de la reina, pues dijo: —No os afrentéis, Ricaredo, de llorar, ni os tengáis en menos por haber dado en este trance tan tiernas muestras de vuestro corazón, que una cosa es pelear con los enemigos y otra despedirse de quien bien se quiere.
Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. 17.7. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: Levantaos, no tengáis miedo. 17.8.
Más aún, si en una reunión estáis distraído cuando otra persona esté hablando, por vuestro descuido podéis pensar que coincidís con su opinión y le vais a seguir diciendo: "De acuerdo, de acuerdo", incluso cuando esté diciendo algo contrario a vuestros propios sentimientos, y los demás pensarán que estáis de acuerdo con ellos. Por esto, nunca debéis distraeros ni un instante cuando tengáis una reunión con otras personas.
Embozado: Señora, aunque yo no ignoro el decoro de esta casa, pienso que el entrar en ella ha sido más venerarla que ofenderla; y así, os ruego que me tengáis esta dama depositada, hasta tanto que se averigüe la causa porque le dio muerte a un hombre otro que la acompañaba.
Demás de esto concedemos que las sobredichas mujeres, juntamente con otras cuatro extrañas que eligieren, como sean honestas, puedan una vez al mes entrar en la clausura de los monasterios de monjas, por todo el día, y conversar y comer con las monjas, con tal que no hagan noche en dicha clausura; para cuyo fin les concedemos nuestra Apostólica bendición, facultad y licencia, no obstante cualesquiera prohibiciones Apostólicas ó de Concilios Generales, Provinciales y Sinodales, ó de otras especiales Constituciones y Ordenaciones; y determinamos que estas facultades, y Ia de elegir confesor, las tengáis sin ser comprendidas en cualesquiera labor de la Santa Cruzada...
“No queremos nada. En verdad tenemos miedo”, respondieron a los jefes. “No tengáis miedo ni vergüenza. Danzad ahora. Ejecutad primero la danza en la que os sacrificáis.