tenorio


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Sinónimos para tenorio

Ejemplos ?
Basta que sepas que a ruegos de Tenorio, se indultó del difunto Tello Arias al bizarro matador: el cual a don Luis Tenorio con fina amistad pagó la vida que le debía, rendido a tan gran favor.
Vicente), de noble generación y el mayor Letrado que tuvo el mundo; así le llama Gil González de Avila en el Teatro de la Iglesia de Plasencia; fué compañero del Arzobispo de Toledo D. Pedro Tenorio y el primer glosador del Fuero real de las Leyes de Castilla, que mandó hacer el rey D.
EL MERCADER: Ni yo que mi corazón lo pueda nunca olvidar. Y aquí, después de un minuto de meditación profunda, entre las cinco sultanas buscó Tenorio la suya.
Y no se arguya que el recurso empleado por Galdós 'que debe de tener aficiones espiritistas) lo ha usado, entre otras eminencias de las letras, el gran Shakes¡ eare; y que el inol- vidable Zorrilla llevó también á la escena la sombra de doña Inés, en su Don Juan Tenorio; mas tuvo el buen sentido de bautizar su drama con el calificativo de drama fantástico, y bien se sabe que en el terreno de la fantasía y dfc la leyenda rancia, caben los milagros y todas las ánimas benditas del Pur- gatorio, y hasta las del Limbo.
¿Qué es don Juan Tenorio sino un disipado, seductor de mujeres, como mil se han presentado en el teatro antes y después de El convidado de piedra?
Mientras los músicos tocaban, los concurrentes tomaban cerveza y licores. Luego, un sastre, que hacía de tenorio, entonó primero A la luz de la pálida luna, y luego Recuerdas cuando la aurora...
Nuestro rumbo en la vida pende de circunstancias insignificantes: Cleto, entre las múltiples direcciones que podía seguir, prefirió la escena, porque cierta guapísima cursi, hija de un empleado de Gracia y Justicia, se prestó a ser su Doña Inés en la perpetración de un Tenorio, del cual, a causa de los panteones, estatuas y demás zarandajas, sólo se hicieron los primeros actos.
Un mocetón, colorado y mofletudo, que no pudo ver con calma a un rústico Tenorio (pues también los hay en el campo) charlando más de lo regular con una moza a quien él galanteaba, era el que había gritado con la intención de interrumpir el amoroso coloquio, ya que no había podido conseguirlo de otra manera, por hallarse colocado muy lejos de la amartelada pareja.
Un mozalbete, especie de don Juan Tenorio en agraz, principió a dirigir palabras subversivas a la novia; y una jamona, jubilada en el servicio, lanzó al novio miradas de codicia.
«A mala cama, colchón de vino», era su frase favorita. Pedro Izquieta, en punto a libertinaje podía dar tres tantos y la salida al mismo don Juan Tenorio.
Allí del galán Tenorio la deslumbrada pupila desmenuzando vacila tanta opulencia oriental, y el agua, la luz, las flores, los naturales primores compiten con los mayores de el oro, el jaspe y coral.
A una de aquestas mansiones de artificiosa estructura, alcázar de la belleza y red del amor, fué en suma donde el mercader condujo con gran silencio y mesura al rico don Luis Tenorio, que su intención no barrunta; y en una de estas mansiones, la más lejana sin duda, pero la más ostentosa que en sus jardines se oculta, fué donde encontró Tenorio, tal vez para su fortuna, cinco doncellas bellísimas cual él no las viera nunca.