titubear


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  • verbo

Sinónimos para titubear

oscilar

Sinónimos

balbucir

dudar

Sinónimos

Ejemplos ?
Después de un largo y romántico beso Pedro abrió la puerta de la casona y convidó a que pasara Cristina. En ese instante, ella sintió algo extraño que la hizo titubear y dudó en dar un paso más.
-¿Me lo jurarías? -Lo juro -contestó él sin titubear. Hubo un instante de grave silencio entre la mujer que recibía tal prueba de ternura y el hombre que acababa de comprometer su porvenir.
Sin embargo, tan pronto como ellos se marcharon, puse marcha un intento sistemático de resucitación, del cual usted conoce el resultado." Si este tema hubiese sido aun más increíble, las circunstancias de esta narración, así como los impresionantes modales y personalidad del narrador, podrían haber hecho titubear al oyente, y me había empezado a notar muy raro, cuando, según se acercó, tuve oportunidad de vislumbrar mi reflejo en un espejo que colgaba de la pared de la habitación.
Te lo confieso, hermana: desde la muerte de mi desventurado esposo Siqueo, desde que un cruel fratricidio regó de sangre nuestros penates, ese solo ha agitado mis sentidos y hecho titubear mi conturbado espíritu: reconozco los vestigios del antiguo fuego; pero quiero que se abran para mí los abismos de la tierra, o que el Padre omnipotente me lance con su rayo a la mansión de las sombras, de las pálidas sombras del Erebo y a la profunda noche, ¡oh pudor!
En fin, debe ponerse en práctica cuanto sea concerniente a entretener y dividir las opiniones en la misma España y haciendo titubear y aparentar por algún tiempo hasta que nuestras disposiciones nos vayan poniendo a cubierto.
Con extraordinaria repugnancia y miedo, por recelar que no podría aprender el sermón o que le olvidaría después de aprendido, nuestro clérigo (¡tal era el afán con que aspiraba a complacer a su protector!) tomó en la memoria en dos días el sermón entero y sin titubear ni pararse, le recitó como un papagayo delante del obispo.
-Señores -dijo el anfitrión al vernos titubear en nuestras respectivas colocaciones-, exijo la mayor franqueza; en mi casa no se usan cumplimientos.
(Las solteronas son a veces tan extravagantes ...) -No creo, Trotwood -dijo Agnes levantando con dulzura los ojos hacia mí-, que debas preocuparte demasiado por eso. Según mi opinión, vale más preguntarse si está bien hecho, y si está bien, no titubear.
Mas yo, lejos de titubear, me adelanto corriendo nacia ellos, porque me devoraba una ardiente sed, y, hundiendo la cabeza entera en el cubo, apuré en pocos sorbos esta benéfica agua que me devolvía la vida.
¿Qué es lo que le obliga? -Uriah -respondió después de titubear un momentose las ha arreglado para hacerse el indispensable. Es listo y está alerta.
El chicuelo del Celeste Imperio vaciló al pronto; luego, volviendo sobre sí, contestó: «Voy a decírselo.» Pocos instantes después presentose de nuevo, trayendo un gatazo, y mirándole, como suele decirse, a lo blanco de los ojos, afirmó, sin titubear: «Todavía no son las doce en punto.» Y así era en verdad.
Sean de una sola tantos nombres y no haya tantas diosas como nombres; pero la autoridad del error en que vivieron sus antepasados les hace mucha fuerza, y al mismo Varrón, después de haber dado este parecer, le hace titubear; porque, añade y dice: «Lo cual no se opone a la opinión de nuestros predecesores acerca de estas diosas, pensando que son muchas.» ¿Y cómo no ha de ser contradictorio, siendo absolutamente distinto tener una diosa muchos nombres o ser muchas diosas?