Ejemplos ?
De repente, y con un mohín: -¡Ve! la tontería... Y corrió, como una gata alegre adonde se hallaba la buena abuela, rezando a la callada sus rosarios y responsorios.
Bien sabe Dios que eso es tontería, porque yo y los que a mí se parecen, que no son pocos, tenemos las cabezas mejores que para ciencias y artes para moldes de pelucas, y lo digo con vanidad.
Si la oración tiene, así la caracterizan desde el medievo, sujeto y predicado, cómo es posible que un enunciado como ¡Qué tontería!
Quien quiera aclarar esto, por más defensor de lo tradicional y atacante de lo estructural, tendrá que hacer verdaderos malabarismos para lograr explicarlo (en la realidad, generalmente se hacen de la vista gordísima) y tendrá que caer, aunque no quiera, y mejor, si lo sabe, en un análisis de estructuras lingüísticas profundas y las transformaciones que se dan a partir de ellas para llegar a tal enunciado que haga coincidir lo que se le enseña falsamente al alumno: La tontería.
¿No soy yo de cera, mamá? -¡Qué tontería! -exclamó la señora, involuntariamente acongojada por las ideas que el dicho despertaba en su conciencia-.
Tratándose de un Rey, por cortesía, no debéis emplear ese vocablo. -¿No lo debo emplear? ¡Qué tontería! Respeto al Rey, pero también ¡qué diablo!
En esa ocasión quedaron explicados los defectos de mi vista, que ya eran muy comentados, aunque yo siempre tratara de ocultarlos, y la buena anciana comprendió, con pena, que estaba engañada al suponer que yo acababa de descubrir nuestros lazos familiares. Lo único que había hecho era la tontería de cortejar abiertamente, y en un teatro, a una anciana desconocida.
Polavieja ha tenido dos acciones brillantes en su traída del gran Cordón de Carlos III al tirano Díaz; justo era que le aplaudieran los que han aplaudido a Bernardo Reyes, asesino de Ramírez Terrón y antes de la matanza de Monterrey. Matarse por un candidato es una tontería.
Ignacia, que entraba en aquel momento, intervino... -En la calle, no. ¡Qué tontería! Cruza un perro, cruza un golfo..., ¡echa a perder la placa!
– ¡Ah!, se refiere usted a la boda de este muchacho, exclamó interrumpiéndome. ¡Qué tontería!, eso se acaba pasado mañana. Usted celebrará la boda con nosotros, en familia, pues la novia está de luto por una tía suya de la que hereda.
Si esto tampoco es posible, como por ejemplo en el triste caso de la legítima defensa, los individuos deben ser idealizados -en virtud de la ficción polémica y en la medida de lo posible-como representantes de la tontería objetiva y lan insensatez objetiva; pues también éstas, igual que todo lo objetivo, son infinitamente interesantes, como así han de serIo los objetos dignos de la alta polémica.
¿Cuál es la tontería? Una expresión inútil. Una expresión inútil es una tontería. Por tanto el sujeto es “ una expresión” y el predicado que asume función atributiva será “una tontería” y sólo si se dijera “Una expresión inútil es una tontería”, sería una oración de modalidad declarativa, con lo cual resultaría imposible hablar de oraciones de modalidad exclamativa en tales casos, pues todas ellas mandan a la estructura profunda el sujeto expreso y sólo quedan en superficie, palabras que sin contexto pierden su sentido completo, de ser oraciones.