tranquilidad


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Sinónimos para tranquilidad

Sinónimos para tranquilidad

Ejemplos ?
Todo se fundía en abrazo magnifícente y supremo: Crepúsculo y dulzura rítmica; añoranza lumínica y ritornelos de vida; íntima beldad entre el paso de las horas. Y a lo lejos, explosión de colores purpurinos. Tranquilidad.
Qué tranquilidad le invadió cuando el día por fin regresó con sus ropajes de luz sin impuestos para extenderse sobre la faz inmensa de la tierra enmugrada.
Paraguay – por ejemplo – constituía, dentro del antiguo virreinato, una intendencia que, además de tener vida propia, contemplaba con tranquilidad la hegemonía de su capital – Asunción – porque sus pueblos se habían formado por irradiación de esa ciudad (Véase que es un caso distinto al de la Provincia Oriental).
Crujieron en esto las tablas de la puerta de la botica, y el mancebo balbuceó tambaleándose: - ¡Ya entran!... - ¿Qué hora es? -preguntó el boticario con suma tranquilidad. - Las once.
Al contrario, reprimiendo todas las pasiones en una tranquilidad perfecta y teniendo siempre la razón por guía, sin separarse nunca de ella, contempla incesantemente lo que es verdadero, divino e inmutable y está por encima de la opinión.
(Esto no puede estar pasando.) Pensé. Cuando estuve allí y me vi reflejado en su espejo líquido, experimenté una gran tranquilidad.
Yo se la cogí; medité un momento; conocí que estaba en el caso de hablar formalmente, y le dije con todas las veras de mi alma: - Parrón, tarde que temprano, ya me quites la vida, ya me la dejes..., ¡morirás ahorcado! - Eso ya lo sabía yo... -respondió el bandido con entera tranquilidad-. Dime cuándo.
La tranquilidad de su conciencia, la paz de su casa, la seriedad de su conducta, todo al agua por algunos instantes en que no supo precaverse de una tentación.
Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite.
Y descendieron ambos; delante, Paco, con serena actitud, y el Maroto contoneándose gallardamente, y diez minutos después volvían a penetrar ambos en la sala de juego, y una hora después se alejaba el caudillo de los del Altozano seguido de su temible guardia negra, sin que hubiera turbado la tranquilidad de los honrados padres de familia que pasaban allí el rato en tan edificante, solaz y honestísimo recreo.
Bueno; la predestinación del papel a una tercera persona, que es imposible nombrar, pondrá en tela de juicio el honor de un personaje de la más elevada posición; y este hecho da al poseedor del documento un ascendiente sobre el ilustre personaje, cuyo honor y tranquilidad son así comprometidos.
No sería posible desconocer que tenemos más naves de guerra, más soldados, más jueces, más guardianes, más oficinas, más empleados y más rentas públicas que en otros tiempos; pero ¿tendremos también mayor seguridad; tranquilidad nacional, superiores garantías de los bienes, de la vida y del honor, ideas más exactas y costumbres más regulares, ideales más perfectos y aspiraciones más nobles, mejores servicios, más población y más riqueza y mayor bienestar?