tremendo


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Sinónimos para tremendo

Sinónimos para tremendo

inquieto

Ejemplos ?
Fernando examinó el filo de su yatagán -era reciente y tajante-, se aproximó a la boa, inmóvil en el amodorramiento de su digestión, y levantó el alfanje. El golpe fue tremendo.
«Vuestra Madre -dijo muriendo-; esa de mi bondad última prenda, si algún día vertéis sincero llanto, por vosotros pidiendo, para salvaros del azar tremendo, real protectora os tenderá su manto.» Y a Ti, Madre amorosa, los tristes ojos con afán volvemos en la airada tormenta procelosa, en Ti esperamos y en tu amor creemos, y a Ti tornados a tus pies caemos.
Hombres y mujeres si dedicaron a practicar la meditación y a cumplir con sus trabajos creadores. Sólo de recordar el castigo tremendo padecido por faltar a la misión de perfeccionarse, los hacía estremecer.
Era de notar, sin embargo, que cuando alguna mañana tardaba Angustias en entrar a darle los buenos días, el pícaro don Jorge preguntaba cien veces, en su estilo de hombre tremendo: -¿Y ésa?
Sentado en una piedra del camino, y como presa de pesar tremendo, una tarde cantaba un peregrino una canción... que me quedó doliendo.
La señora Catalina entraba y salía procurando huir del tremendo espectáculo; la Florina y Antonia la Salpullío gimoteaban secándose los ojos con el pico del delantal; en el umbral de la habitación, algunos vecinos piadosos fumaban en la antesala esperando el fatal momento y entreteniendo la lúgubre espera poniendo orden en la marcha del Gobierno y dando solución a los más grandes conflictos internacionales.
Caí de nuevo en la arena y haciendo un tremendo esfuerzo, principié a arrastrarme desesperado, aunque sin desplazarme, como en una pasarela eléctrica que circulara al revés; por más que me deslizaba, nada recorría.
Los espectadores que ya habían entrado y abarrotaban las graderías aguardaban gustosos el inicio del espectáculo. De pronto un tremendo y aterrante aullido se escuchó tan intensamente que no hubo uno solo que no gritara asustado.
Los historiadores de cuño unitario-argentino y también orientales – se mantuvieron indisculpablemente fieles a ese legado, y por su culpa décadas y décadas vivimos bajo la presión del tremendo engaño… Pero la verdad siempre logra abrirse camino, su oscurecimiento u ocultamiento, aunque dure siglos, no es jamás definitivo.
No hemos sido, no hubiéramos podido ser, aún queriéndolo, espectadores impasibles – fríos y ávidos - del tremendo drama de conciencia y de sangre que sacudió durante tres años terriblemente a vuestras ilustres patrias.
Y se dice que cuando TEZCATLIPOCA cayó al mar por causa del tremendo golpe que le había propinado QUETZALCOATL, se transformó en un jaguar, ocelotl, y a nado llegó hasta la playa.
Me llevé desesperado las manos a las orejas, para no oír y repentinamente el piso se abrió tan violento que me precipité en una como resbaladilla hacia un socavón que parecía succionarme. El golpazo fue tremendo, pero lo resistí.