Ejemplos ?
Y mire usté, señor, ¡quién lo pensara cuando una los vio, como quien dice, ayer, como los vi el día que se casaron los esgraciaos, triscar y bailar, lo mesmo que éstos que está usté viendo ahora a la vera nuestra!
Tú no has pisado el «campo de terciopelo y seda»; ni respiraste el «fresco cefirillo que juega de los sombríos bosques con la enramada espesa»; ni la cascada viste que «rauda se despeña en el profundo abismo desde la altura inmensa;» ni «matizadas flores» cogiste entre la yerba; ni oístes el «murmullo del que manso la riega, arroyo cristalino do beben las Napeas y encuentran las pastoras cristal que les refleja de sus cabellos de oro las ondulantes hebras»; ni el trino has escuchado de «mil y mil parleras, pintadas avecillas, de las de arpada lengua, entre el follaje verde de misteriosa selva»; ni vistes el cabrito «triscar la mata fresca...
Dos o tres de los caballos que habían escapado a la matanza, mustios, con los ijares hundidos y los aperos revueltos, pugnaban por triscar los pastos a pesar del freno.
yo te veo noche y día, yo noche y día te veo tan hermoso, tan hermoso cual en mis días primeros, en que el ambiente, las nubes, la morera, el alto fresno, el susurro de las olas y los suspiros del viento y el murmurio de la fuente, del gorrión el picaresco piar, y de las ovejas el balido plañidero, el triscar de los cabritos, de las palomas el vuelo; todo para mí tenía tal encanto y embeleso, que aún ahora, que rebosa la amargura de mi seno, con sólo cerrar los ojos gozo, porque veo y siento.