Ejemplos ?
MEDIODIENTE Ya te entiendo y te juro, dueño mío, que nunca he vuelto a ver la Potajera, dende la noche que la di la tunda por darte a ti sastifación...
dixo el licenciado, viendo la escarapela; empezaron todos á encogerse de hombros, y á decir, que se rugia cierta cosa; y que aunque no importaba un bledo, bastaba el run run y el qué diran; y que si no se estorbaba, era fuerza que el alguacil llevase una tunda de coces.
¿Qué significa, raza inmunda, esa aldabada furibunda? El rayo del cielo os confunda, y otra vez os pele y os tunda, y en la caverna más profunda del inflamado abismo os hunda.
Diego hubiesen sido los instrumentos de la tunda, resultó a la postre que perdieron el pleito con costas, y ainda mais con la obligación de satisfacer al agraviado.
Le pescó el señor Hernández de un brazo y le dio una tunda de palmadas, despachándolo en el pasadizo del segundo, con los calzones aún mal amarrados y chillando como un verraco.
El mayor le dijo al muchacho mientras intentaba recuperar la calma: - Escucha, tú eres un canalla y nos has vendido un lobo que ha devorado todas nuestras ovejas. Podríamos darte una buena tunda, pero si nos das ese silbato te dejaremos tranquilo.
De mientras el vigilante -para que no volviese a principiar la tunda- separaba y acompañaba a Gancedo, que iba bufando y resollando, con la cara llena de sangre como pescuezo de mancarrón acosado por los tábanos...
II - A SIMPLICIO Ya te llegó, ridículo Simplicio, la vez en que mi Musa furibunda en ti ejecute su sangriento oficio, y que una fiera soberana tunda descargue al fin en tus enormes lomos, y de vergüenza y rabia te confunda: de tus pesados indigestos tomos, que no hay cuenta y paciencia que los sumen, víctimas tristes los peruanos somos.
(y el padre ejecutaba el ademán de quien sacude un pellejo a varazos), y si no, llamarle a él, al tío Julián, que vendría desde Cenmozas para arrearle al hijo tal tunda, que no se pudiese menear en cinco semanas.
¡Infeliz Gilda! Murió de la tunda... El alcalde, buscando un amparo para sus lágrimas, no halló más que el jarro del aguardiente; dióse a él y reventó de ahíto.
Son comunes en el folclor de Colombia, son similar a la Sayona de Venezuela, la Tunda de la zona colombiana del Océano Pacífico, y la Madre monte de Colombia.
También colaboró en La Tunda de Belisario Barriga, donde publicó unos versos contra el general Cáceres que le acarrearon un juicio, del que resultó absuelto (1893).