Ejemplos ?
de la sangre caliente "Vago buscando y no eneuentro consuelo en las bocas del terror para calmar mi pena." el recuerdo de un beso.
Lo general no es más que un instrumento, un órgano para ver claramente lo concreto; en lo concreto está su fin, pero él es necesario. Mientras sean para los españoles sinónimos la idea general y lo irreal, lo vago, todo empeño de renacer fracasará.
Y ya en el centro del claustro cesado habían de oírse tiempo hacía, y ya el mancebo renegaba de la estirpe de la tornera y de todas las monjas que a coro asisten en el mundo, cuando a espacio siente la ventana abrirse; y en la oscuridad confusa, haciendo vista de lince, un vago contorno blanco tras de los hierros percibe.
Broté en un cementerio, cual flor de jaramago parásita en sus tapias y de sus tumbas flor: cogióme un torbellino, me echó en el viento vago, me transformó en alondra… y yo aspiré a condor.
El coyote se detuvo, se limpió la baba y como si pensara algo muy pero muy importante, le respondió: -Tal vez si me dices cómo es tu zorrito, podría contestarte con mayor seguridad, pues ya ves que yo vago por tantos lugares y conozco a muchos animales.
Era un comunismo toscamente delineado, instintivo, vago, pero lo bastante pujante para engendrar dos sistemas utópicos: el del “ícaro” Cabet en Francia y el de Weitling en Alemania.
Una profunda inquietud enseñoreábase de su corazón, y un vago remordimiento de su conciencia; la tardanza de Joseíto habíale robado las escasas horas de reposo que la tos le concedía, al recordar el despecho de su hombre por no poder tenerla como a la flor en el tallo, y el juramento que le hiciera recientemente de satisfacer en breve plazo el capricho suyo que ella había cometido la torpeza de revelarle un día en que un ala del corazón hubiera dado por haber podido eclipsar con su lujo el de su vanidosa rival.
Su rostro reflejó vago inefable bienestar; sus facciones fueron serenándose, y algo ultraterreno brilló en su semblante, que iba adquiriendo aspecto de estatua yacente; fue a besar el escapulario, y sus brazos se negaron a acatar los imperativos de su voluntad; sus ojos, sus grandes ojos, parecían mirar algo sólo visible para ella, y de pronto, una sonrisa iluminó como un rayo de sol sus labios, que musitaron suaves y acariciadores.
¡Ah, que don Chango tan loco! De serio tiene muy poco. Don Borrego lo cree un vago. No sabe que es un gran mago. Llegó el mes de mayo Relincha contento el caballo porque llegó el mes de mayo.
Y siempre entrando y saliendo, Y acuchillándose siempre, Si bien le trabaja Bristes Bien el duque se defiende Pero viendo don Favila La ventaja que en sí tiene (101) Por ser mejor su caballo Al que manda facilmente, Dió en esquivar á don Bristes, Acechando cautamente Un paso sentado en vago Que descubierto le deje.
Durante ella, en vano fué buscar una ocasión propicia para hablar a solas con María Antonieta. Salí con el vago temor de haberla visto huir toda la noche.
Precisamente ésta es la hora de verla. Yo hice un vago gesto, y saqué de la limosnera una onza de oro: —Dejemos los negocios mundanos, Fray Ambrosio.