vehemente


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  • adjetivo

Sinónimos para vehemente

Ejemplos ?
Desde que vio a la cristiana consintió que la cautiva haría la felicidad de su vida, se arrojó a sus pies, y con todas las protestas de que es capaz un corazón que hervía en el más vehemente amor, la aseguró que era libre, siempre que consistiera en tomarlo por esposo.
ARTÍCULO 17º - Nadie puede ser detenido sin que preceda indagación sumaria que produzca semiplena prueba o indicio vehemente de un hecho que merezca pena corporal, salvo el caso infraganti, en que todo delincuente puede ser detenido por cualquier persona y conducido inmediatamente a presencia de su Juez o de la autoridad policial próxima, ni podrá ser constituido en prisión sin orden escrita de Juez competente.
Blanquita vio los preparativos, con esa curiosidad de lo desconocido, peculiar de la niñez; pero cuando los puntos de fuego iban calcinando la rodilla enferma y empezó a sentirse en la alcoba ese olor de carne chamuscada, la niña prorrumpe en un grito vehemente de pánico y conmiseración: "¡No maten a papacito, no lo maten por Dios!
Se fueron de este Puerto un día, dejándonos el amargo sabor; de lo que se pierde en vano, con mucha desolación. EL DUENDECILLO VEHEMENTE Estaba Dios conversando, con hadas y duendecillo; y con ellos comentando, acerca del paraíso.
Pero la arena del adormecimiento pesaba en mis ojos, y al ver que mi lucha era inútil dejaba caer mis brazos y, exhausto y sin aliento, dejaba que la corriente me arrastrase hacia la pérfida orilla. Serapion me exhortaba de forma vehemente y me reprochaba con dureza mi debilidad y mi falta de fervor.
Para corregir este mal, se adoptan diversas precauciones, facultando a los jueces para rechazar de oficio los incidentes que aparecieren inconexos con el pleito, determinando el tiempo en que es lícito promoverlos, estableciendo que su tramitación se haga en ramo separado y no detenga la de la acción principal, salvo que sea ello absolutamente indispensable, y fijando penas para los litigantes que promovieren y perdieren más de tres incidentes dilatorios, pues hay en tal caso presunción vehemente de mala fe.
No concierne sólo a México, cuyos adelantos, de fuerza propia y empuje indígena, despiertan simpatía vehemente en cuantos, por ser de pueblos de América, ven con orgullo fraternal la inteligencia exuberante, investigadora e impaciente de sus hijos, y la prisa con que–acallados ya los naturales hervores de pueblo primerizo, criado a pechos duros de madre preocupada–se dan los naturales de la tierra a utilizar y multiplicar las excelencias pasmosas de su suelo.
Pero el bendito señor, sea efecto de sus años o de su carácter vehemente, tiene la costumbre de comentar todo lo que dice y de meterse a filosofar y a hacer digresiones sobre la cosa más trivial; de suerte que nunca pude obtener un cuadro exacto y bien detallado del Santander de antaño, tal como yo le quería para dársele a mis lectores, seguro de que me le agradecerían como una curiosidad.
INDICE VALPARAISO, ¡TE NOMBRO, TE PROCLAMO¡ ACONTECE EN LOS CERROS AMISTAD ANGOSTURAS CANTAR DE GAVIOTAS CALLES VACIAS CONTINUADOS DESPEDIDA DESIGNIO DULCE COMPETENCIA DAMA DE HONOR DIBUJANDO LO SIMPLE EL ANDANTE EL HOGAR EN LA DISTANCIA EL NAVIO EL PALACIO DE LOS LIBROS EL PAN BATIDO EL ROPERO DE TRES CUERPOS ENTRE SABANAS EL DUENDECILLO VEHEMENTE FERIA DE VARIEDADES GUARDIANES LOCALES LAZOS NOCHE CALIDA INCENDIO VORAZ NOCHES NEGRAS (a raíz del Incendio sufrido este 2014) LAGUNA VERDE LA TABAQUERA LOS ANTICUARIOS MOUSSE DE EMOCIONES PASEO EN LANCHA REPICAR DE CAMPANAS RITMO CONTAGIOSO ¡SIGNIFICAS TANTO¡ TERMINACIONES PAISAJE PLANEANDO UN SUEÑO QUBRANTO RESPLANDORES SILENCIO DE SABIOS UNA TERLULIA MUY AMENA VALPARAISO SABE...
Y sólo con obsequio de favorecidos beneficios se concibe también que un patriota como el vehemente caudillo de todos los disidentes pueda hacer «el sacrificio de sus opiniones en dos o tres puntos», como, según propia confesión, le hizo su señoría.
Vese aún a trechos al estudiador que lee, el cual es personaje importuno en estos choques del hombre y la Naturaleza; pero por sobre él salta, por buena fortuna, gallardo y atrevido, el hombre. El gemidor asoma, pero el sentidor vehemente vence.
Con esto el entusiasmo político ha formado una mezcla con la religión, que ha producido un fervor vehemente por la sagrada causa de la libertad.