Ejemplos ?
Ven acá, pon los ojos en todos los mortales, y verás que en todos ellos hay una larga y continuada materia de llorar: a uno llama al cotidiano trabajo su pobreza; otro teme las riquezas que codició, padeciendo con su mismo deseo; a uno aflige la solicitud, a otro el cuidado y a otro la muchedumbre de los que frecuentan sus zaguanes.
El hombre con suerte que se ha visto suavemente despedido por la vejez, no arrancado violentamente de la vida, sino retirado paso a paso, ¿no es cierto que ha de dar gracias a todos los dioses de haber sido conducido bien nutrido de días a aquél reposo necesario para todos, agradable al fatigado? Verás hombres que desean la muerte más todavía de lo que suele suplicarse de la vida.
Examina a aquellos que deploran aquello que desearon, y hablan de huir de unas cosas sin las cuales no podrían vivir, y verás cómo se quedan en aquellas cosas que ellos se llaman oprimidos y castigados de haberlo de soportar.
Te escribiré lo que quieres, per a mi usanza; entre tanto, tienes bastantes autores, los escritos de los cuales no sé si están bien ordenados. Toma en la mano el catálogo de los filósofos; esto solo te hará despertar, cuando verás cuanto han trabajado por ti.
A mí se me llevó Dios a cuatro rapaces, y para esos menos tengo que trabajar. Anda, que moza eres, y cuando vuelva tu mozo de servir al rey y casedes, verás...
Para que no caigamos en una ilusión semejante es por lo que insisto acerca de esto. Si quieres reflexionar un poco verás que lo que esta gente posee lo posee necesariamente, quiera o no; ¿cómo, pues, lo desearía?
Asín es que como el colmenero que yo igo está una miajita asoliviantao con el zagal de ostés, y ella está pa él más dura que una jerriza, pos lo que yo me dije esta mañana, que me dije: «Oye tú, señó Pepe Villarrubia: si tú quiées jechar por el camino mejor, hoy mesmito te vas a ver al señó Toño el Serrano, que es hombre que no tiée corcho en los sesos, y cuéntale lo que te pasa, que ya verás tú como él es hombre que se pone en razón y verás tú como sin dalle tormento al zagal...
¿Quieres saber cuán poco se arrepintió de valuar con este precio la virtud? Pues cúrale y vuélvele al Senado, y verás que persevera en el mismo parecer.
No te apresuras, por lo que veo”, fue dicho al piojo por el sapo. “¿Quieres que te trague? Verás cómo me apresuro. Llegaremos al instante”.
La única diferencia que existe entre ellos y yo es que yo no busco solamente persuadir de lo que diré a los que están aquí presentes, por más que si esto sucediera me encantaría; pero mi objetivo principal es convencerme a mí mismo. Así es, mi querido amigo, cómo razono, y verás que este razonamiento me interesa muchísimo.
- ¡Pero ya! Cuando necesites dinero verás cómo regresarás convencida de que el dinero es la base para todo. - Está bien; me largo.
Los semi ofendidos siguieron al gendarme que llevaba del brazo al Amadís, como si temiera que fuera a desaparecer. - ¡Ya verás! ¡Ya verás!