veraniego

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  • adjetivo

Sinónimos para veraniego

estival

Sinónimos

Ejemplos ?
Por supuesto que José Maní, en traje de gala, esto es, con capa española que le hacía sudar á chorros por lo recio de la estación veraniega, se repantigaba en uno de lo.; cómodos sillones destinados á los cabildantes.
INUCIAS HISTÓRICAS I En la estación veraniega de 1847 encontrábame yo cierta tarde en un grupo de muchachos en el sitio que entonces se conocía con el nombre de la Punta del muelle, viendo entrar al puerto del Callao al vapor que venía de Panamá con corres- pondencia y pasajeros de Europa.
Pasaron así algunos años, y los elegantes directores de la ya popular diversión veraniega, cediendo a los rigores del tiempo, que en su marcha inalterable todo lo agosta, lo arruga y lo encanece, tuvieron que abandonar como actores aquel teatro, y limitarse al papel más cómodo, aunque menos deleitoso, de espectadores.
Aquella discreta viuda que en Madrid acostumbraba referirnos cada jueves una historia me ofreció hospitalidad veraniega en la bonita quinta que poseía a pocos kilómetros de M, y como todas las tardes saliésemos de paseo por las inmediaciones, sucedió que un día nos detuvimos ante la verja de cierta posesión magnífica, cuyo tupido arbolado rebasaba de las tapias y cuyas canastillas de céspedes y flores se extendían, salpicadas y refrescadas por lo hilillos claros y retozones de innumerables surtidores y fuentes que manaban ocultas y se desparramaban en fino rocío, resplandeciendo a los postreros rayos del sol.
Me refiero a él, al que ustedes han conocido en Zapallar, Papudo, Los Vilos y Pichidangui, en Quintero, Concón, Viña del Mar, San Antonio, Cartagena, PichiIemu, Constitución, Penco y San Vicente, en Peñaflor, San Bernardo, Linderos, Limache, Salto, Calera y San Felipe, en Panimávida, Cauquenes, Jahuel, Catillo, Apoquindo y Chillán, en fin, en todas partes donde hubo una colonia veraniega, donde se bailó, representó, amó, encendieron fuegos artificiales, enviáronse listas a los diarios y abriéronse bazares de caridad.
Pocos días después de la entrevista de Bolívar con Cande- lario Espinoza y de las revelaciones que éste le hizo, asegú- rase que estuvo una mañana el ministro Sánchez Carrión en el pueblecito de la Magdalena, residencia veraniega del Liber- tador, platicando con éste sobre asuntos del servicio público.
Procuramos, en nuestros paseos por la plaza de un pequeño pueblo valenciano, no salirnos de las islas de sombra que trazan los plátanos sobre la tierra rojiza y ardiente. Silencio de sueño, calma profunda de siesta veraniega.
La última vez que Camila fue con su familia a la residencia veraniega contaba veinte años y era una moza alegre, robusta y juguetona.
Recuerdo lo que dicen ciertos tertuliadores nocturnos cuando se ven envueltos por algunos amigos que han empinado más de una copa y con cuya alegría forman contraste molesto: -Es necesario igualarse. Opto, pues, por igualarme con la jovial borrachera veraniega del abogado y vibrar con él.
Agazapada yo en un risco, y de mi Acis en el regazo sentada, de lejos con los oídos recogí tales razones míos, y oídas en mi mente las anoté: “Más cándida que la hoja de la nívea, Galatea, alheña, más florida que los prados, más esbelta que el largo aliso, 790 más espléndida que el vidrio, que el tierno cabrito más retozona, más lisa que por la asidua superficie trizadas las conchas, que los soles invernales, que la veraniega sombra más grata, más noble que las manzanas, que el plátano alto más visible, más lúcida que el hielo, que la uva madura más dulce, 795 más blanda que del cisne las plumas y la leche cuajada, y si no huyeras, más hermosa que un bien regado huerto.
(A Adolfo Saldías, en Buenos Aires) Era una tarde veraniega del año de gracia 1580 y la hora crepuscular. En casa de Francisco Palomino, macero del Cabildo de ésta tres veces coronada ciudad de los Reyes, hallábanse congregados en torno a una mesa con tapete verde el antedicho Palomino Juan de Ventosilla y Diego de Alcañices, soldados de arcabuceros reales y grandísimos devotos de Santa Picardía, y Pedro Carrosela, un pillete de lo más alquitarado de la truhanería de Lima.
CLIMA El clima es templado y benigno por las brisas marinas. Por pertenecer a la región seca de la costa, sano y agradable en la estación veraniega.