veras


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Búsquedas relacionadas con veras: veraz
  • locución

Sinónimos para veras

de veras

Sinónimos

  • de verdad
Ejemplos ?
La señá Carmela solía gruñir entre dientes: -Híspete, pavo, que mañana te pelan... Tú veras, cuando la Navidá llegue... Y si bien nuestro héroe, con entendimiento y todo, no podía hablar, ni preguntar qué pasaría cuando la Navidad llegase, bien se le alcanzaba que cosa buena no podía ser.
¡No me bajen en Puerto X! ¡Me van a matar!... ¡Te lo pido de veras!... El Sílex volvió a Posadas, llevando con él al mensú, empapado aún.
No ves tú que lo que yo quiero pa arreglar este mal chapú es platicar cuatro palabras con tu Dolores antes de que tú güervas a su querencia. -Pos siendo asín, yo le prometo a usté con toas las veras de mi arma no arrimarme allí ni manque me den una bula.
Se estaba durmiendo de veras y empezaba a soñar que paseaba con Dina de la mano y que le preguntaba con mucha ansiedad: «Ahora Dina, dime la verdad, ¿te has comido alguna vez un murciélago?», cuando de pronto, ¡cataplum!, fue a dar sobre un montón de ramas y hojas secas.
—¿Quiere un poco de comida? No crea que es desperdicio. Está limpiecita. —¿De veras, señorita?—cual sorprendido medio murmuró. —¡Sí! ¡Claro!
Como es tan flaca, nadie le hace caso y está como nueva... De veras que muy pocas me han hecho gozar como ésta... ¡Que si aprieta!
Parece como si yo te fuera a regañar. Al fin y al cabo que de todos modos me sobo los días enteros lavando ropa ajena... —¡De veras viejita! No gasté nada...nada...
97 No –así los dioses me amen– que algo importaba, pensé, si la boca o el culo yo le oliera a Emilio. Para nada más mondo esto, y en nada más inmundo aquello; de veras incluso el culo más mondo y mejor, pues sin dientes, es.
No ignoro que algunos están persuadidos a que el, sabida de nuestra resolución de defendernos, nos ayudará con copiosos socorros, pero esta esperanza es vana y sin fundamento, porque aunque supongamos y demos por constante que el compadecido de nuestra infelicidad, deseara con las mayores veras socorrernos, díganme: ¿por dónde pueden venir estos socorros?
Se acabó. Esta vez se iba al fondo de veras: su cuerpo era de plomo. Y bajó en línea recta, arrastrado por sus zapatos nuevos, y en su caída al abismo de los barcos rotos y los esqueletos devorados, el cerebro, cada vez más envuelto en densas neblinas, iba repitiendo: —Padre nuestro...
Huelga advertir a quien sea maligno que no pretendemos hacer todo esto, sino que vamos meramente a ensayarlo de todas veras. Tales el perfil de nuestros propósitos.
Pues te digo lo mismo: y como calculo que ni tú ni yo en un día podemos genio cambiar, te lo vuelvo a preguntar: ¿quién nos protege, García? GARCÍA. Vigo, si de buena fe tu pregunta me reiteras, me desoriento de veras. VIGO.