Ejemplos ?
Cumpliéronlo tan al pie de la letra, que las ovejas que tenían se comieron y arrancaron todos los algodonales y quemaron la lana, no se doliendo de sus propias carnes, que por sólo que los viésemos no tener nada, se quedaron desnudos, quemando la propia ropa dellos y por temor de las sementeras, que dende a tres meses se recogían creyendo éramos más cristianos, nos sirvieron cuatro o cinco meses bien.
-Pues verá, mi padre iba a marchar a Francia otra vez una semana más tarde, y Hosmer me escribió diciendo que sería mejor y más seguro el que no nos viésemos hasta que hubiese emprendido viaje.
Avanzaba el peligro de que os viésemos reducidos a la miseria, y diariamente tu madre venía a mi casa a llorar, a pedirme consejo, a comunicarme mil planes insensatos.
La navecilla de la Iglesia ha padecido en estos borrascosos tiempos violentos contrastes, pero deberíamos temer que el divino piloto hubiese abandonado su timón si viésemos confiada la defensa de sus sacrosantos derechos a los católicos esfuerzos del apoderado del comercio de Cádiz.
Pero si en verdad que son hombres éstos de quienes se escriben aquellas maravillas, ¿quién sabe si quiso Dios criar también algunas gentes así, para que cuando viésemos estos monstruos que nacen entre nosotros de los hombres, no imaginásemos que erró su sabiduría, que es de cuyas manos sale la fábrica de la naturaleza humana, como la obra de algún artífice menos perfecto?
¡Ojalá que en lugar de los Bárbaros que salieron antiguamente de la Escitia y de las montañas del Imaus y del Caucase, y corrieron como un torrente hácia los Alpes y los Pirineos para asolarlo todo, viésemos venir en el dia ejércitos enteros para derrivar el tribunal de la inquisicion, tribunal mas terrible que los sacrificios de sangre humana tan vituperados á nuestros padres!
Esto lo hice para que corriera primero la Ciudad de Dios de por sí, sin la interpolación ni contraposición de la otra, desde el tiempo que comenzaron a declarársenos más las promesas de Dios hasta que vino aquel Señor que nació de la Virgen, en quien habían de cumplirse las que primero se nos habían prometido, para que así la viésemos más clara y distintamente; no obstante que hasta que se nos reveló el Nuevo Testamento, jamás caminó ella a la luz, sino entre sombras.
Luego que estuvimos en alta mar, y desaparecieron todas las costas, sin que viésemos por dondequiera más que cielo y agua, una azulada nube se paró encima de mi cabeza, trayendo en su seno la noche y la tempestad.
Ojalá lo viésemos todo, siempre, con el sentimiento ligero, aunque triste, que nos produce la caída de ese follaje sobre la arena.
Para apoyar dicha ficción, en ocasiones la cámara grababa desde ángulos extraños, como si estuviese escondida para captar una escena, o nos mostraba cosas que Borja no quería que viésemos.