viento


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Sinónimos para viento

aire

Sinónimos

pedo

beber los vientos

Sinónimos

Sinónimos para viento

derrota

Ejemplos ?
Por lo cual los ceramistas retirábanse a un extremo del taller, hasta que el viento helado que filtraba silbando por entre las tacuaras de la pared los llevaba otra vez, con mesa y todo, a caldearse de espaldas al horno.
Ser enterrada sin que llegaran hasta ella los rayos del sol, las caricias del viento, el aroma de las flores, el cantar de los pájaros y, sobre todo, no ver a su José, no verse retratada en sus ojos, en aquellos ojos suyos tan dulces, tan habladores, tan llenos de caricias; no oír su voz, aquella tan musical con que tantas veces la arrobaba desde la primera vez que, bajo la vigilancia materna, entablara con él el primer diálogo de amor, aquél que con él mantuviera en una noche de luna en la puerta de su vivienda, diálogo que cien veces le había repetido y le repetía su pensamiento en sus horas de amantísimas abstracciones.
El viejo sauce mecía sus ramas al impulso del viento, y de sus hojas verdes caían gruesas gotas de agua, como si el árbol llorase, y los gorriones le preguntaron: -¿Por qué lloras?
Partiendo de allí, envueltas en densa niebla marchan al abrigo de la noche, lanzando al viento su maravillosa voz, con himnos a Zeus portador de la égida, a la augusta Hera argiva calzada con doradas sandalias, a la hija de Zeus portador de la égida, Atenea de ojos glaucos, a Febo Apolo y a la asaeteadora Ártemis, a Poseidón que abarca y sacude la tierra, a la venerable Temis, a Afrodita de ojos vivos, a Hebe de áurea corona, a la bella Dione a Eos al alto Helios y a la brillante Selene, a Leto, a Jápeto, a Cronos de retorcida mente, a Gea, al espacioso Océano, a la negra Noche y a la restante estirpe sagrada de sempiternos Inmortales.
-Poique me parece -continuó el patrón, siempre gritando para poder dominar los agudos silbos del viento y el rugir de las olas- que esto va tomando malas jechuras y que el Sudeste viée cargao de muchísimas esazones.
Ellas, lanzando al viento su voz inmortal, alaban con su canto primero, desde el origen, la augusta estirpe de los dioses a los que engendró Gea y el vasto Urano y los que de aquellos nacieron, los dioses dadores de bienes.
Volumen I (1962-1982) (1983) La suntuosa abundancia, ensayo sobre Fernando Botero (1984) Contra viento y marea. Volumen II (1972-1983) (1986) Contra viento y marea.
"Debo de tener fiebre muy alta" —se dijo el enfermo. Y encendió sobre el velador el farol de viento. La mecha, mojada, chisporroteó largo rato, sin que Subercasaux apartara los ojos del techo.
Entonces se rehizo e inspeccionó el terreno. La carretera se hallaba desierta; en los altos pinos el viento gemía fúnebres estrofas.
A esa hora temprana, el confín, ofuscante de luz a mediodía, adquiría reposada nitidez. No había una nube ni un soplo de viento. Bajo la calma del cielo plateado el campo emanaba tónica frescura que traía al alma pensativa, ante la certeza de otro día de seca, melancolías de mejor compensado trabajo.
El día era espléndido; desde el cenador en que habíanse guarecido nuestros tres famosos prohombres, situado a espaldas del ventorrillo en una de las accidentaciones del monte -un monte pelado y rojizo sobre el que sólo verdegueaban los rústicos pabellones-, divisábase la carretera de la que cada ráfaga de viento arrancaba un remolino de polvo de oro, la arenosa playa donde morían las olas desdoblándose con plácido murmullo; la vía del ferrocarril, que pone en comunicación algunos de los pueblos de la costa levantina, y el mar que fulgía bajo un cielo espléndido, como un inmenso zafiro, surcado por cien barcas pescadoras de blanquísimo velamen.
A Eneas le parió Citerea de bella corona, en placentero contacto con el héroe Anquises en las cumbres azotadas por el viento del escabroso Ida.