Ejemplos ?
Y si vinieras de guerra cual vienes de fiesta y gala, vieras que en toda la tierra, al valor que dentro encierra Madrid, ninguno se iguala».
¡Qué obscuridad oculta el precipicio! Si el relámpago horrendo no estallara, no vieras el altar del sacrificio, y perdón tu voz trémula implorara.
12 Ay Dios, si vieras luego en dos corales repartirse el agrado de su boca, en quien se miran perlas orientales, más transparentes que cristal de roca, sin duda que las ansias fueran tales, que tu cuerda razón volvieran loca, pues luego que de mí fue consentido, ni la mente advirtió, ni obró el sentido.
17 Entonces vieras tú Faunos y Drías retozar de placer; entonces vieras las cumbres de los árboles umbrías moverse al dulce cántico ligeras, ya las peñas más sordas y más frías con mayor atención; solo a las fieras no vieras revolverse, que la grave canción fue de sus pies pasmo süave.
Y con solemne acento así te dice: -«Treguas, caro esposo, treguas a la aflicción; harto bañaste de amargo llanto el solitario lecho: tú que lloras mi suerte, ¡si el triunfo vieras que nos da la muerte!
No pienso volver en mí en tres días; ya me vi en sus cuernos, que los tiene agudos como una lesna. JUAN No fueras tú mi hija, y no lo vieras.
Es bella como el cielo, y aunque de bronce y hielo el corazón tuvieras, a sus plantas postrándote sensible, como yo, tú la amaras si la vieras, porque verla y no amarla es imposible.
Tú fuiste siempre confidente mía, tú fuiste, tú el testigo de mis más tiernos e íntimos deseos y locos devaneos; tú de mi corazón, tú de mi alma el seno más recóndito conoces. ¿Qué lágrimas vertí que no las vieras?
Él está ejercitando el duro oficio, y con tal arteficio la pintura mostraba su figura que dijeras, si pintado lo vieras, que hablaba.
¡Ay, mi niña, si al pintarte miraras hacia acá abajo y me vieras el cará-cter que hizo en mí tu perfección cuando comencé a pintarte!
De cerca, sus relámpagos amenazan con una muerte terrible. ORESTES ¿Temes quedar convertido en piedra, como si vieras á Gorgona?
Que te vieras tú dentro de su elástica y sus calzones y veríamos lo que tú hacías- repúsole, barajando vertiginosamente los naipes, el famosísimo Tulipa.