verter

(redireccionado de vierte)
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  • verbo

Sinónimos para verter

Ejemplos ?
Patroclo se presentó a Aquileo, pastor de hombres, derramando ardientes lágrimas como fuente profunda que vierte sus aguas sombrías por escarpada roca.
Andrés comprende por primera vez lo que es perder de vista su hogar y su patria, y lanzarse niño y solo a los desiertos del mundo, y también por primera vez llora, y acaso se arrepiente de su empresa; tío Nardo mira hacia el Muelle y procura no hablar para que no se vean las lágrimas que al cabo vierte, ni descubra su voz la pena que hay en su pecho; y deseando abreviar aquella escena por afligir menos a su hijo, estréchale en silencio entre sus brazos, coge por otro bruscamente a su mujer y desciende con ella al bote, imponiéndose la dura penitencia de no mirar a la fragata hasta que llegue al Muelle.
Y cuando el viento de las montañas de Tracia vierte nieve, envuelvo mi cuerpo en pieles de animales, enciendo fuego, y de la nieve nada se me da.
La luz de insectos fosforescentes, como las cucuyas y luciérnagas van poniendo pudores de rubíes en el seno tenebroso de la selva y pegándose a la cabellera suelta de los árboles. Es la selva que vierte lágrimas silenciosas, por las mil tragedias que trajo a su pueblo la injusta agresión peruana.
En resumen: hambre, frío, sed de vino y café (de agua no es posible, pues el cielo la vierte a jarras); pero yo contentísimo, porque estas rocas valen un Perú, y su estudio arroja clarísima luz sobre diversos problemas que me preocupaban.
¡cuán gozoso tu triste amigo oyera el ronco son con que la herida playa al terrible azotar del Océano responde largamente! Sí; la vista de sus ondas fierísimas, hirviendo bajo huracán feroz, en mi alma vierte sublime inspiración y fuerza y vida.
Con tino infalible, con próvido celo salud en la villa benéfica vierte, y enfermo en que airada se ceba la muerte, le salva su mano, bendita del cielo.
¿La sangre que vierte tu hocico diabólico, el duelo y espanto que esparces, el llanto de los campesinos, el grito, el dolor de tanta criatura de Nuestro Señor, no han de contener tu encono infernal?
Hombres de Emilia y los del agro romano, ligures, hijos de la tierra del milagro partenopeo, hijos todos de Italia, sacra a las gentes, familia que sois descendientes de quienes vieron errantes a los olímpicos dioses de los antaños, amadores de danzas gozosas y flores purpúreas y del divino don de la sangre del vino; hallasteis un nuevo hechizo, hallasteis otras estrellas, encontrasteis prados en donde se siembra, espiga y barbecha, se canta en la fiesta del grano y hay un gran sol soberano, como el de Italia y de Jonia que en oro el terruño convierte: el enemigo de la muerte sus urnas vitales vierte en el seno de la colonia.
En aquel templo extraordinario, ante aquel apóstol bizantino, engastado en plata como una perla antigua, de plata el revestimiento del altar, la pesada esclavina, la enorme aureola, destacándose sobre un fondo de talla dorada inmenso retablo, con figurones de ángeles que tremolan banderas de victoria y moros que en espantadas actitudes se confiesan derrotados, mientras el colosal incensario vuela como un ave de fuego, encandiladas sus brasas por el vuelo mismo, y vierte nubes de incienso que neutralizan el vaho humano de tanta gente rústica apiñada en la nave...
Guayaquil, ciudad hermosa, de la América guirnalda, de la tierra bella esmeralda y del mar perla preciosa, cuya costa poderosa abriga tesoro tanto, que con suavísimo encanto entre nácares divisa congelado en gracia i risa lo que el alba vierte en llanto; ciudad que es por su esplendor, entre las que dora Febo; la mejor del mundo nuevo y aún del orbe la mejor; abunda en todo primor, en toda riqueza abunda, pues es mucho más fecunda en ingenios, de manera que, siendo en todo primera, es en esto sin segunda.
Guneo condujo desde Cifo en veintidós naves a los enienes e intrépidos perebos; aquéllos tenían su morada en la fría Dodona y éstos cultivaban los campos a orillas del hermoso Titaresio, que vierte sus cristalinas aguas en el Peneo de argénteos vórtices; pero no se mezcla con él, sino que sobrenada como aceite, porque es un arroyo del agua de la Estix, que se invoca en los terribles juramentos.