abúlico


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Sinónimos para abúlico

apático

Ejemplos ?
El sistema que propone Rabelais concuerda con la educación activa, natural y humanística de nuestro tiempo, sólo que representa una gran dificultad el ponerlo en práctica, pues el andamiaje tradicional, abúlico, rutinario, lleno de prejuicios, hipócritas, convencionalista y recargado de intereses creados de la escuela oficial y burocrática, lo evita.
Y la veleta se desplomó, y no aplastó al gallo del corral, «aunque no le faltaron intenciones», dijeron las gallinas. ¿Y qué dice la moraleja? «Vale más cantar que ser abúlico y venirse abajo». Regresar a
España controlaba el acceso al Mar Mediterráneo y poseía varias colonias, por lo que era un punto crucial en el mapa europeo que los franceses debían dominar cuanto antes. Carlos IV, un hombre abúlico y desinteresado por el gobierno, era el rey de España desde 1788.
Poeta de una sola obra, "abúlico", como él mismo se define con sorna, en vida solamente publicó un libro, la antología Versos Viejos.
Con el corazón en el pasado y la cabeza en el futuro. Bastante simpático, abúlico, viajero, desaliñado en el vestir, partidario del amor, taurófilo, madrileño con sangre catalana.
Novelas espiritualistas como Su único hijo (1891) de Clarín o Le sens de la vie (1889) de Édouard Rod tienen por personaje principal a un héroe abúlico, oblomoviano, incapaz para la acción y de acción interiorizada, que abandona el escenario material por el de su propia conciencia y exhibe un sentimentalismo nada pudoroso.
En 1858 publicaría su creación más importante, Oblómov, una de las obras centrales de la literatura rusa, en la que enfrenta dos personajes típicos: uno, el que da título a la obra, y cuyo nombre proviene de oblómok («cascote, ruina»), es el ocioso representante de la nobleza rusa y de la tradición, perezoso, letárgico, mediocre y abúlico, que sacrifica sus sueños a la inacción viviendo, sin embargo, su desaparición como un drama; se hizo proverbial representando a un arquetipo típicamente ruso; el segundo, Stolz, cuyo nombre en alemán significa «altanero», es el modelo opuesto, equilibrado, de ideas políticas moderadas, partidario de la renovación, lo occidental, la industrialización, el negocio y la acción.
Música sentimental, "Silbidos de un vago" (disponible para leer online) es la historia de Pablo, un joven argentino acaudalado que viaja a París y se relaciona con Loulou, ramera de altos vuelos que se enamora de él; pero Pablo seduce a una condesa y la cortesana despechada advierte al marido engañado, de forma que se produce un duelo y Pablo mata al conde quedando herido; una sífilis empieza a trastornarlo y lo destruye, de forma que Loulou vuelve a la prostitución. Sin rumbo (disponible) presenta al típico personaje abúlico con mal del siglo, Andrés.
Esta novela se inspiraba en un caso real de homicidio, en que un hombre de débil carácter llamado Clyde Griffiths, abúlico e irresuelto, criado en la pobreza, asesina a su novia embarazada, de la cual se avergüenza, para así hallarse libre en la búsqueda del bienestar material, el amor, y la comodidad que el dinero puede proporcionar; la meta del protagonista es prosperar en la sociedad elegante y casarse con una mujer adinerada que puede proporcionarle todo lo que ambiciona.
Martín es presentado por Ernesto Sabato como un ser melancólico y abúlico, hijo de un pintor fracasado y de una mujer de la calle.
Ernesto se opone firmemente a la venta del mega holding, argumentando un patriotismo vehementemente en la gran mesa de un directorio abúlico, frío y distante.
Esto lo demostró en su testamento que, según la canción popular, fue su mejor obra; en él declaraba: El nuevo rey no fue excesivamente bien recibido en España, aparte de los retrasos en su entrada en Madrid por el mal tiempo y las continuas recepciones, los cortesanos comenzaron a ver que era abúlico, casto, piadoso, muy seguidor de los deseos de su confesor y melancólico, redactándole una coplilla: Pero Felipe V no tenía intención de acaparar España para él y sus allegados como pretendió hacer Felipe el Hermoso.
España controlaba el acceso al Mar Mediterráneo y poseía un vasto Imperio Colonial en América, por lo que era un punto crucial en el mapa europeo que los franceses debían dominar cuanto antes. Carlos IV, un hombre abúlico y desinteresado por el gobierno, era el rey de España desde 1788.
El cuadro representa al cardenal Camillo Massimi, camarero del Papa, pintor y mecenas que aparece retratado sentado, con vestiduras azules y mirando al espectador con notable economía de medios, concentrando la atención en la iluminación de la cabeza, para resaltar, según Julián Gállego, «con una nitidez que preludia a Vermeer, un rostro prematuramente obeso, ligeramente irónico y abúlico».
El suicidio del rey hace recapacitar a Tamerlano, quien libera a Asteria que esperaba la muerte y al abúlico Andrónico, del mismo modo que toma a Irene en matrimonio.