abatir

(redireccionado de abatían)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para abatir

decaer

Sinónimos

separarse del rumbo

Sinónimos

Sinónimos para abatir

Ejemplos ?
Según varios observadores internacionales, el ataque se produjo desde tres frentes y fue diseñado para obligar a la población a huir hacia el sur, donde tiradores de élite con armas sofisticadas abatían a la población en fuga.
La caza en manada y su robusta constitución física les permitía capturar todo tipo de grandes animales, principalmente asnos, caballos, ciervos y bisontes, que entonces abundaban en América. También abatían jóvenes mamuts y mastodontes.
23 Y esperábanme como á la lluvia, Y abrían su boca como á la lluvia tardía. 24 Si me reía con ellos, no lo creían: Y no abatían la luz de mi rostro.
Las unidades de soldados, sin líderes, se dirigían a cañones sin salida o se perdían en el campo de batalla, mientras que los veloces etolios los abatían; el mayor contingente que huyó se perdió en un bosque al que los etolios prendieron fuego.
La salvación, de su esposo le excitaba a una vigilancia y un celo siempre constantes; las más asiduas fatigas no abatían su varonil coraje.
Algunos sólo usaban las manos, arrastrando las piernas; otros sólo las rodillas, y los brazos colgaban, inútiles, de cada lado. Trataban de ponerse en pie, pero se abatían en el curso de su esfuerzo, el rostro contra la tierra.
“¿Adonde han ido a coger, adonde han ido a reunir, todo lo que hay de abejas, de avispas?” Pegadas así, mordían los ojos; las bestezuelas se abatían furiosas sobre cada uno de los hombres.
Una misión especial, encabezada por mi esposa, se trasladó a la República de Chile, parte de cuyo territorio fue recientemente víctima de una catástrofe natural, comunicó al pueblo y al gobierno la solidaridad de los mexicanos y entregó un testimonio de amistad de México, en momentos en que sobre ese país se abatían grandes vicisitudes.
La Ayuda Internacional de los Trabajadores fue creada en Berlín el 12 de septiembre de 1921 para responder a la petición de Lenin de reclutar apoyo internacional para combatir la sequía y hambruna que se abatían sobre el área del Volga.
La chacra quedó a partir de allí en manos de la viuda, María Antonia Segurola, en momentos difíciles en que se abatían sobre el país la anarquía y las luchas entre unitarios y federales.
Según Eduardo Galeano «las minas exigían grandes desplazamientos de población y desarticulaban las unidades agrícolas comunitarias; no sólo extinguían vidas innumerables a través del trabajo forzado, sino que además, indirectamente, abatían el sistema colectivo de cultivos.