Ejemplos ?
Después, testigo será para la muerte también el devuelto botín, cuando su torneada pira, compilada en un excelso montón, reciba los níveos miembros de una abatida virgen.
Loca y confusa la encendida mente, sueños de angustia y fiebre y devaneo el alma envuelven del confuso reo, que inclina al pecho la abatida frente.
Y aquí viene bien que yo conforte el alma, algún momento abatida y azorada de este gallardísimo poeta; que yo le asegure lo que él anhela saber; que vacíe en él la ciencia que en mí han puesto la mirada primera de los niños, colérica como quien entra en casa mezquina viniendo de palacio, y la última mirada de los moribundos, que es una cita, y no una despedida.
Justificaré esta aprensión : ¿Qué nombre, qué castigo darían los liberales de hoy al desdichado que en la Puerta del Sol enarbolase la bandera abatida en Alcolea y la defendiera a cintarazos al grito de «¡Viva Isabel II!
El enamorado se cuadró, tartamudeó algunas frases confusas, y huyó de allí enojado consigo mismo y acusándose de una profanación moral, tan inoportuna como necia. Cuando al otro día vio a la Casta, aumentó su desazón el encontrarla muy pálida, abatida y triste.
Logramos extirpar la viruela y la fiebre amarilla, y ha sido erradicado de todo el territorio el mosquito transmisor de este último mal. Quedó abatida la poliomielitis, que hace sólo un lustro constituía aterrador problema de salud pública.
Digna de imitarle, aunque abatida, que muchos no comprendieron que esta figura espartana de nuestra historia, era la voluntad y la ira de un pueblo, el ejemplo formidable de patriotismo y la muestra elocuente de ecuatorianidad, cien por cien; cuando al mismo tiempo, otros pusilánimes y cobardes aconsejaban al gobierno, izar la bandera blanca de sumisión para que no sufriera perjuicio el inmueble, el interés mezquino: símbolo de codicia.
-Pos allí viene ya la señá Rosario -decía momentos después el Melindres, mirando hacia el extremo de la calle por donde aquella avanzaba con paso lento y abatida actitud, paso y actitud que hicieron exclamar al señor José con voz que era un último adiós a una moribunda esperanza: -¡De verano!, ¡pero que de verano!- y -¿No te lo decía yo?, jasta mañana si Dios quiere, y si es que le toca la lotería -exclamó la vieja arrojando sobre la mesilla el zapato de la Curruquito.
Intimidado por la expresión rígida de sus ojos acusadores los cerró del mismo modo que hubiera bajado una persiana abatida por el viento en una noche de otoño.
Vuestro deber os llama a resistir el choque de dos monstruosos enemigos que recíprocamente se combaten, y ambos os atacarán a la vez: la tiranía y la anarquía forman un inmenso océano de opresión, que rodea a una pequeña isla de libertad, abatida perpetuamente por la violencia de las olas y de los huracanes, que la arrastran sin cesar a sumergirla.
Sólo cuando formula una pregunta relacionada con un expediente en tramitación, alza el empleado la abatida cabeza, y contesta, sin enterarse.
¿Querías que hubiá nacido tu nene vivo y robusto, a trueque e que te lo azotasen y le diesen hiel y lo clavasen en un palo? ¿Era eso lo que tú querías? Ella cayó sobre la almohada, abatida. Una calma repentina la envolvió.