abatir

(redireccionado de abatidos)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para abatir

decaer

Sinónimos

separarse del rumbo

Sinónimos

Sinónimos para abatir

Ejemplos ?
El sol se asomaba en el cielo con un himno vibrante de colores y con una policromía epinicia. Los rostros abatidos van a sonreír, porque ya el cañón homicida debía callar para siempre con su eco de tragedia y dolor.
Llegóse el fin de la Camacha, y, estando en la última hora de su vida, llamó a tu madre y le dijo como ella había convertido a sus hijos en perros por cierto enojo que con ella tuvo; pero que no tuviese pena, que ellos volverían a su ser cuando menos lo pensasen; mas que no podía ser primero que ellos por sus mismos ojos viesen lo siguiente: Volverán en su forma verdadera cuando vieren con presta diligencia derribar los soberbios levantados, y alzar a los humildes abatidos, con poderosa mano para hacello.
Contaron sus penas y trabajos los viajeros al generoso traficante, y éste les albergó en una de sus mejores tiendas, les regaló con excelentes manjares, y alentó sus abatidos ánimos con pláticas amenas y relatos de viajes y aventuras, que el precioso niño escuchaba con gravedad sonriente, como oyen los grandes a los pequeños, cuando los pequeños se saben la lección.
Considera en cuán vanas cosas y en cuán tontos puntos dijo la Camacha que consistía nuestra restauración; y aquellas que a ti te deben parecer profecías no son sino palabras de consejas o cuentos de viejas, como aquellos del caballo sin cabeza y de la varilla de virtudes, con que se entretienen al fuego las dilatadas noches del invierno; porque, a ser otra cosa, ya estaban cumplidas, si no es que sus palabras se han de tomar en un sentido que he oído decir se llama algórico, el cual sentido no quiere decir lo que la letra suena, sino otra cosa que, aunque diferente, le haga semejanza; y así, decir: Volverán a su forma verdadera cuando vieren con presta diligencia derribar los soberbios levantados, y alzar a los humildes abatidos...
Cuando hayáis reanimado todas las falanges, nosotros, aunque estamos abatidos, pelearemos con los dánaos porque la necesidad nos apremia.
Y si se abstiene de combatir por algún vaticinio que su madre, enterada por Zeus, le ha revelado, que a lo menos te envíe a ti con los demás mirmidones, por si llegas a ser la aurora de salvación de los dánaos, y te permita llevar en el combate su magnífica armadura para que los teucros te confundan con él y cesen de pelear; los belicosos aqueos, que tan abatidos están se reanimen, y la batalla tenga su tregua, aunque sea por breve tiempo.
9.36. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. 9.37.
Si te abstienes de combatir por algún vaticinio que tu madre, enterrada por Zeus, te haya revelado, envíame a mí con los demás mirmidones, por si llego a ser la aurora de la salvación de los dánaos; y permite que cubra mis hombros con tu armadura para que los teucros me confundan contigo y cesen de pelear, los belicosos dánaos, que tan abatidos están, se reanimen y la batalla tenga su tregua, aunque sea por breve tiempo.
No se distinguían, como a la claridad resplandeciente del sol, las columnas truncadas, las fachadas surcadas de lagartos, los tejados abatidos por la erupción; la semioscuridad suplía las partes ausentes, y un rayo brusco, como un toque de sentimiento en el boceto de un cuadro, indicaba todo un conjunto derrumbado.
Este debió ser el indispensable resultado de una guerra funesta contra una nación poderosa, que, dueña de los mares, pudo interceptar toda comunicación con la Metrópoli, que únicamente puede introducir y extraer en estas provincias; sin embargo, los frutos, aunque abatidos, han sostenido la existencia de los cultivadores, algunos de ellos han subido a un precio desconocido en anteriores tiempos, y los géneros de una importación proscripta, a pesar de mil embarazos y trabas, han llegado a una baratura de que no tenemos ejemplo.
Contestóle la veloz Iris, de pies ligeros como el viento: — Bien sabemos nosotros que aquellos tienen tu magnífica armadura, pero muéstrate a los teucros en la orilla del foso para que, temiéndote, cesen de pelear; los belicosos aqueos, que tan abatidos están, se reanimen, y la batalla tenga su tregua, aunque sea por breve tiempo.
Oíd: cese ya el llanto; Levantad esos rostros abatidos, Esclavos oprimidos, Indios que con espanto Del cielo y de la tierra sin consuelo, Cautivos habéis sido en vuestro suelo.