abdomen


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Sinónimos para abdomen

vientre

Sinónimos

Sinónimos para abdomen

Ejemplos ?
Pronto, bajo la succión de las diminutas ventosas, se enrojeció la piel, se formaron ronchas y acudió la sangre, aquella sangre del Expósito -que acaso fuese muy azul, aunque parecía roja-. El abdomen de las artistas crecía y se redondeaba.
Primero le tembló el abdomen, lo que pareció un terremoto; después salió del cráter, digo de la boca, una bocanada de humo; luego se produjo en su garganta una especie de silbido, como si la idea tratase de abrirse camino a través de la lava; aparecieron a poco varios dislocados miembros de una frase, que terminaron en un ataque de tos, y finalmente se impuso su voz, con el tono lento pero absoluto de un hombre que, si no siente el valor de sus ideas, comprende la magnitud de su bolsa.
Al día siguiente, ya en la cárcel de Antigua, al constatar su estado físico, el director del penal ordenó su traslado al hospital local. El diagnóstico médico indicó “dolor abdominal intenso, orina con sangre y trauma cerrado de abdomen”.
l señor Paco el Biznaguero, llegado que hubo al rincón de la taberna, donde solía coger las enormes pítimas que habíanle colocado en el lugar de preferencia que ocupaba entre los más famosos curdones de Andalucía, sentóse lentamente, puso en libertad el imponente abdomen, desabotonándose el chaleco y parte de la pretina, dio un resoplido de satisfacción, colocó el sombrero sobre una silla, sobre otra el enorme acebuche que servíale de sostén en los momentos más críticos, limpióse el copioso sudor con un pañuelo de los de yerbas, y exclamó después, golpeando en la mesa con el puño cerrado: -¡A ver tú, Cantinero, a ver si me das una miajita de orégano, que me duelen los ijares!
Y meciéndose en ella suavemente, cruzadas las piernas, entornados los párpados y las manos sobre el incipiente abdomen, pronto hubiérase quedado dormido nuestro protagonista a no penetrar en la estancia Rosario la Caperusa, mal sujeto el negrísimo pelo, que caíale en partidas bandas sobre la curva frente y en encrespados bucles sobre la nuca; luciendo, erguida, la figura escultural, atensada la chaquetilla sobre el provocativo seno, relampagueantes los magníficos ojos y mordiéndose los gruesos y encendidos labios con la más bella dentadura que ha engarzado en humanas encías Santa y Pródiga madre Naturaleza.
Pos di tú que sa menester pa dar contigo tener más orfato que un pachón y más pinreles que un galgo -dijo el señor Francisco, sentándose frente a frente a Joselillo, desabotonándose el chaleco para dar expansión al crecidísimo abdomen y soltando sobre otra silla el amplísimo pavero.
Y como no son los cincuenta años edad apropiada para tales desaciertos, ocurrió, como era de temer, que en el día en que sacamos a relucir de nuevo al señor Francisco, era éste un purí con todas las de la ley, que habíansele por su mal arqueado la espina y abombado enormemente el abdomen...
Míster Davis continuaba impasible sobre su banco de piedra, con las manos cruzadas sobre su grueso abdomen, dejando adivinar en la penumbra los recios contornos de su poderosa musculatura.
Pasaban viejos de enorme abdomen, cansados bajo el peso de sus múltiples ropajes; jóvenes que canturreaban canciones rituales; mujeres que con la mirada baja acusaban su estado matrimonial, y ciertos individuos, que caminaban con la cabeza levantada, insolentes, ostentando ricos vestidos, con la demacrada palidez que produce el uso del a-pi-hin, o sea el opio de la primera cosecha de amapolas, y por lo cual el más caro; y hube de interrogar a mi bueno y anciano tío sobre tales gentes, que parecían ser muy reverenciadas: –Mi tío y gran señor, podrás decirme ¿quién es este señor que te saluda?
Sus mejillas empezaban a sombrearse con el naciente bozo, e iba cubierto con desiguales andrajos, mal compuestos, que apenas le cubrían y que sólo con encarnizada lucha podían retener su desarrollado abdomen y su vigoroso pecho.
El corazón de un tamaño proporcionado a la estatura del cuerpo, es sano en sus paredes y sus válvulas, lo mismo que la arteria pulmonaria y la aorta; algunos coágulos medio gelatinosos llenan sus cavidades izquierdas y derechas. Abdomen y tubo digestivo En la boca se notan sobre la lengua algunas ulceraciones ya muy reducidas, de las que saben producir las preparaciones mercuriales; la faringe y esófago no llaman en nada la atención.
Es de baja estatura; gordo y rollizo como un flamenco; dos ojos pequeñitos y alegres; boca risueña; dos hoyitos en las mejillas, blancas y sonrosadas como las de una dama; un par de chuletas negras y rizadas; el pelo, corto y áspero, pero muy cuidado y recogido hacia el cogote; la frente, angosta; el tórax y el abdomen, como los de un bolsista, anchos y prominentes; el chaleco, muy abierto; la camisa, muy blanca; las solapas del gabán, hacia la espalda.