abeja

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Sinónimos para abeja

colmena

Sinónimos

Ejemplos ?
Nos dicen que, semejantes a las abejas, vuelan aquí y allá por los jardines y vergeles de las musas, y que recogen y extraen de las fuentes de miel los versos que nos cantan.
La reina de las abejas seguía zumbando en el aire y cantando la venganza de las flores, y cantando al elfo de la rosa, y pregonando que detrás de la hoja más mínima hay alguien que puede descubrir la maldad y vengarla.
Era inusitado aquel espectáculo que ante mis ojos aparecía: Miles de lucecitas de muchísimos colores alumbraban un gran salón; en sus paredes había millones de preciosas piedrecillas luminosas que las adornaban; en el fondo estaba una silla dorada en la que se veía sentada una abeja de vestido más brillante que los de las demás. Sin duda era la reina de las abejas que me dijo con voz exaltada: —¿A qué has venido a mi reino?
Entonces los vestidos pintados fueron desenrollados por las adolescentes: por todas partes jaguares, por todas partes águilas, y por todas partes abejas, avispas, la pintura en los vestidos de faz brillante: apreciaron entonces la faz, se los pusieron.
Inmediatamente su carne fue mordida por las abejas, las avispas. No pudo soportar, no pudo sufrir, la mordedura de animales: entonces la boca del jefe gritó a causa de los animales de los cuales sólo la imagen estaba pintada en el vestido: la pintura de Guarda-Botín, la tercera pintura.
Entonces vínose a avispas, abejas que fueron a coger para erizar : llegadas, fueron puestas en cuatro grandes calabazas que fueron alrededor de la ciudad: se encerraron las abejas, las avispas, en las calabazas, para combatir con ellas a las tribus.
Sus espíritus solamente al encuentro de los actos, de la música, de las palabras de las tribus cuando éstas subieron a la faz del monte: poco faltaba para que acabasen hasta la entrada de la ciudad cuando se levantaron las cubiertas de las cuatro calabazas que estaban al borde de la ciudad; entonces salieron las abejas, las avispas, saliendo como humo del interior de cada una de las calabazas.
“¿Adonde han ido a coger, adonde han ido a reunir, todo lo que hay de abejas, de avispas?” Pegadas así, mordían los ojos; las bestezuelas se abatían furiosas sobre cada uno de los hombres.
He aquí, pues, que no se nutrían más que de hijos de abejas, de hijos de avispas, de hijos de abejorros, para sostenerse; ni buena alimentación ni buena bebida.
Cuando iban cada día a sus casas con sus esposas, no llevaban más que hijos de abejas, hijos de avispas, hijos de abejorros, que daban a sus esposas.
Todo será felicidad. La abeja aburrida renuncia La reina de las abejas no trabaja nunca, y es que como es reina, sus súbditos no se lo permiten.
Eran abejas que hablaban un raro lenguaje; vestían trajes de vistosos colores y en sus manos llevaban unas lanzas de picos muy filosos.