Ejemplos ?
LOGROSÁN: Abertura, Alcollarín, Alía, Berzocana, Cabañas del Castillo, Campo Lugar, Cañamero, Guadalupe, Logrosán, Madrigalejo, Navezuelas, Zorita.
919.- La servidumbre legal de luz está sujeta a las condiciones que van a expresarse: 1a.- La ventana tendrá rejas de hierro, y una red de alambre cuyas mallas tengan tres centímetros de abertura o menos; y, 2a.- La parte inferior de la ventana distará del suelo de la vivienda a que da luz, tres metros a lo menos.
Parecía de edad de cuarenta y cinco a cuarenta y seis años, alto de cuerpo, moreno de rostro, cejijunto, barbinegro y muy espeso; los ojos, hundidos. Venía en camisa, y por la abertura de delante descubría un bosque: tanto era el vello que tenía en el pecho.
Con el corazón saltándoseme del pecho, como un ladrón que teme ser descubierto, me escondía en la sombra de un matorral, y de pie sobre el banco de piedra, tiré el ramo, que cruzó por el aire y fue a caer adentro, en el cuarto, por entre la abertura de las cortinas.
TELL.––Arrodillaos delante de cada una de estas cruces, y expiad vuestro crimen con las lágrimas del arrepentimiento; si conseguís atravesar felizmente este camino, sin ser combatido del huracán que reina en aquellas montañas, llegaréis por fin al puente; y si éste no se hunde al peso de vuestro crimen, y pasáis, por él sano v salvo, entonces hallaréis una lúgubre abertura entre los peñascos, donde nunca penetró la luz.
Aunque no era ancho de hombros, su chaqueta de paño verde con botones negros debía de molestarle en las sisas, y por la abertura de las bocamangas se le veían unas muñecas rojas de ir siempre remangado.
La casa que ellos ocupan está en la parte alta del camino y la nuestra en la más baja; el pozo tiene una abertura que pone en comunicación esta vivienda con la otra, obra que hicieron unos contrabandistas en otro tiempo, pero que los secuestradores ignoran.
Apolo les puso la cara del modo indicado y recogiendo la piel cortada sobre lo que hoy se llama el vientre, la reunió a la manera de una bolsa que se cierra dejando una abertura en medio, que es lo que llamamos ombligo.
Pero un buen día se dio cuenta de que el monedero no estaba cerrado, por lo que se asomó a la abertura, para echar una mirada al exterior.
Había una puerta, pero daba acceso tan sólo a un armario empotrado. La única salida era la abertura del suelo, hasta la que llegaba la escalera tosca y empinada.
¡Qué ganas tenía de salir de aquella oscura sala y de pasear entre aquellos macizos de flores multicolores y aquellas frescas fuentes! Pero ni siquiera podía pasar la cabeza por la abertura.
Pero Juan se volvió una vez más a contemplar la vieja iglesia donde recibiera de pequeño el santo bautismo, y a la que había asistido todos los domingos con su padre a los oficios divinos, cantando hermosas canciones; en lo alto del campanario vio, en una abertura, al duende del templo, de pie, con su pequeña gorra roja, y resguardándose el rostro con el brazo de los rayos del sol que le daban en los ojos.