Ejemplos ?
—Os juro a mi salvación, que solo os hallé tendido al pie del altar mayor; y viendo el peligro doble del sitio y la situación, ni me detuve a pensar si estabais herido o no; cargué con vos y me vine; ni oí ni vi más, señor. Calló Ginés, y don César, a estas palabras quedó distraído y abismado en honda meditación.
Senteme en el recodo sombrío del arroyo con el cuerpo y alma quebrantados, y la mirada maquinalmente fija en el negro cauce, cuyos bordes, dejados en seco, pasado el ímpetu de la avalancha, comenzaban a orearse, y tomar su azulado tinte. Ignoro cuánto tiempo permanecí allí, abismado en negros pensamientos.
En secretas reflexiones Abismado y sin curarse De cuanto en redor pasaba Seguia, cual si ocupasen Su mente graves cuidados (132) O duelos su ánima graves.
Cuando, en las siestas de estío, las brillazones remedan vastos oleajes que ruedan sobre fantástico río, mudo, abismado y sombrío, baja un jinete la falda tinta de bella esmeralda, llega a las márgenes solas ...¡y hunde su potro en las olas, con la guitarra a la espalda!
Miraba la fortaleza Gigante de antiguas formas, Cárcel que en su seno esconde Su tesoro y se lo roba. Lleva consigo un billete Y abismado reflexiona Cómo lo podrá poner En manos de su señora.
Fuera de esa esperanza no hay ninguna.» Cayó en su silla el conde desplomado, y ocultando en las manos el semblante en su propio dolor quedó abismado.
El avaro dio vueltas a sus pulgares durante cuatro horas, abismado en cálculos cuyos resultados habían de asombrar a Saumur al día siguiente.
Quedó, pues, abismado en una extática somnolencia, que ya no era la vida: su alma había huido de nuestro globo: no tenía conciencia de sí mismo, ni sabía dónde se encontraba: ¡era libre!...
Lo que le confundía, lo que le apretaba la garganta y el corazón, era otro cambio, el de lo que se adivina y se trasluce en una fisonomía; el cambio íntimo, el desaparecer, sin que dejase rastro ni huella, del alma que se desborda de los semblantes y les presta su valor y significación misteriosa, superior -¡él, por lo menos, lo había creído!- al tiempo, a los sucesos, al giro indiferente del planeta... Abismado, el viajero fijó por casualidad la vista en el espejo que tenía enfrente.
Pero cuando llegó allá, se encontró con el mismo representante de la autoridad abismado, aniquilado, derrumbado, en su corralito, mirando con ojos húmedos y labios temblorosos, no una vulgar manada de yeguas, sino su propia tropilla de caballos, señor ¡sus caballos!
No se calmaron todos mi cuidados; Aquí estaban cerrados Los bienes que buscaba; Sólo aquí es mi deseo satisfecho, Y abismado mi pecho, Comienza a contar dichas y no acaba.
¿Qué podría responderme Tomy?... Habíame quedado abismado en estas reflexiones, de las cuales me sacó Tomy para decirme la hora. Eran las 12 del día.