Ejemplos ?
¡Oh suerte! ¡Para qué tanto afán, si en ese abismo de tinieblas polares, en la muerte, se ha de abismar el pensamiento mismo! ¡Nacer, pensar, morir!
Así el fugaz placer sirve tan sólo Para abismar el corazón sensible, Así la juventud y la hermosura Sirven tan sólo de romper el seno A la cansada senectud.