Ejemplos ?
Había todavía otro motivo que merecía castigo, y era éste: lo que se llama la ceremonia del bidet no agradaba precisamente a nuestros amigos; Curval, por ejemplo, no podía soportar que las personas que tenían tratos con él se lavasen; Durcet, compartía esta manía, por lo cual ambos avisaban a la dueña de las personas con las cuales preveían que se divertirían al día siguiente, y a estas personas se les prohibía absolutamente que efectuaran abluciones o frotamientos de la índole que fuera, y los otros dos, que no abominaban de esto, aunque no les fuera esencial como a los dos primeros, se prestaban a la ejecución de este episodio, y si después del aviso de estar impuro, un sujeto decidía estar limpio, quedaba al instante inscrito en la lista de los castigos.
El viejo Faraj, una vez recibida la respuesta de Java, llamó a su hijo Dais a la sala de abluciones de su casa, y sentado frente a él, mientras el joven permanecía respetuosamente de pie, le dijo: -Sé que te has enamorado de una perra infiel.
Todos los días pasaba él junto a la puerta de la mezquita, y arrojándome una moneda en la mano, me decía: "La paz en ti." La esclava me tomó de un brazo y me condujo a la sala de abluciones.
La primera cosa de que se informó era de si había cumplido exactamente la abstinencia de abluciones que me había prescrito; le aseguré que sí y, para convencerse de ello, empezó por aplicarme un beso en los labios que sin duda lo satisfizo, pues subimos, y yo sabía que si al darme aquel beso, estando yo en ayunas, hubiese reconocido el empleo de alguna limpieza, no hubiera querido consumar el encuentro.
También hay, en un pie de fierro medio descuajaringado, una palangana enlozada, bastante averiada, que cada miembro de la familia, cuando se le ocurre lavarse, lleva cerca del pozo, para hacer sus abluciones.
en abluciones por lo disoluto… ahorran la vida… y el amor… y acumulan lastres en inventarios…” que nos hablan del hombre que explota al hombre y se enriquece exageradamente a pesar de todos, abandonando a la naturaleza para vivir de artificios.
Cuartel de la Misericordia y Gobierno Militar: cuartel militar del siglo XVIII ubicado sobre el antiguo patio de abluciones de la primitiva mezquita, cuenta con un patio jalonado de arcos y plantado de naranjos y un edificio de fachada barroquizante.
Hoy día es posible visitar los restos de tres de sus muros y el pozo de bóveda del patio de abluciones integrados en los jardines del Hotel Reina Cristina.
El espacio resultante, umbrío y fresco, servía a la vez para efectuar las abluciones previas a la oración, y de esa manera, se convertía en el sahn que toda mezquita requiere.
Tiene dos minaretes de estilo otomano, un gran patio con fuente para abluciones y una torreta con reloj que, curiosamente, nunca funcionó.
El Caldarium, la sala de baño caliente, cuyas paredes están decoradas en cuarto estilo y la huella del labrum, piscina de las abluciones.
En el lateral izquierdo se accede al denominado Patio de los Naranjos, o patio de las abluciones, que constituye el ámbito más antiguo del templo; formaba parte de la mezquita almohade que existía en el solar y que se demolió en 1424 para la construcción del actual templo.