aborrecer

(redireccionado de aborreces)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo

Sinónimos para aborrecer

odiar

Sinónimos

Antónimos

aburrir

Sinónimos para aborrecer

abominar

Ejemplos ?
"Mi amor y tu belleza maldecía, tendido una ocasión sobre la arena, y Tirrena, que acaso me veía, -¡oh Venus, dijo, de injusticias llena; lejos de unir las almas, diosa impía, las divide y separa tu cadena!... De Clori sufres tú las esquiveces, y yo te adoro a ti que me aborreces.- "¡Ah!
Mas viendo su movimiento, Dio las razones que canto, Con dolor y sin aliento, Primero al correr del llanto Y luego al volar del viento: «Di, ¿por qué mi dolor creces Huyendo tanto de mí En la muerte que me ofreces? Si el Sol y luz aborreces, Huye tú misma de ti.
-Cristiana, -la dijo, con un acento entre triste e irónico-, ¿me tienes miedo...? ¿Por qué has dado un grito cuando me has visto...? ¿Me aborreces...? ¿No soy ya tu hermano...?
Predicas: ¡no robar!, y ¡robas! 22 Prohíbes el adulterio, y ¡adulteras! Aborreces los ídolos, y ¡saqueas sus templos! 23 Tú que te glorías en la ley, transgrediéndola deshonras a Dios.
Esto, Cicerón, no es oponerte al tirano, sino hacerle. No aborreces el Imperio, sino el emperador. Contradices el dominio a Marco Antonio, porque le aborreces, no porque aborreces el dominio.
LA FUERZA ¿Por qué le compadeces y te paras? ¿No le aborreces cual los otros dioses, Ya que entregó tu don a los mortales? HEFESTO La sangre y la amistad son fuertes nudos.
Que arrastra diamantes, perlas; El ambiente que respiras Do mil pajaritos vuelan; Esas plantas, esas flores, Esas casas, y esas huertas, Tuyas serán, si al instante De tu nueva fé reniegas; Si el nombre ingrato aborreces De aquella cuya es la fiesta.
5 Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto á ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. 6 Mas tienes esto, que aborreces los hechos de los Nicolaítas; los cuales yo también aborrezco.
Mas, como es aquél al par de mariposa inconstante, no tardó la flor amante su esquivez en lamentar. Y al verle pasar a veces, en tristes voces así se le quejaba: «¡Ay de mí!» ¿Por qué, mi bien, me aborreces?
El joven Sotomayor había leído en las palabras del indio todo su infortunio, compadecía su demencia, y a poder evitar honrosamente una lucha a que ningún sentimiento le impulsaba, hubiéralo hecho; empero su conmiseración sería tal vez mal interpretada, y su puntilloso carácter no le permitía menoscabar en manera, alguna el influjo de los suyos, en regiones tan apartadas. -Indio, ¿aborreces la vida?
Este pequeño es el hijo de tu cuñado Landolfo dei Fiori, a quien aborreces, y unos soldados, por orden tuya, según dicen, le quieren estrellar contra el muro.
16 Y lloró la mujer de Samsón delante de él, y dijo: Solamente me aborreces y no me amas, pues que no me declaras el enigma que propusiste á los hijos de mi pueblo.
4 Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto á ti. 5 No estarán los insensatos delante de tus ojos: Aborreces á todos los que obran iniquidad.
16 Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca, 17 Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?
Y tú, Demetrio, mi valiente piloto, deja por un momento ese aire sombrío, y da la mano a mi hija. ¿Por qué huyes de ella? Se diría que la aborreces. Siempre te vi así, esquivo y huraño en su presencia.