aborrecer

(redireccionado de aborrezco)
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  • verbo

Sinónimos para aborrecer

odiar

Sinónimos

Antónimos

aburrir

Sinónimos para aborrecer

abominar

Ejemplos ?
2 Entenderé en el camino de la perfección Cuando vinieres á mí: En integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. 3 No pondré delante de mis ojos cosa injusta: Aborrezco la obra de los que se desvían: Ninguno de ellos se allegará á mí.
Cuando se dirija usted a mí, amigo Ganivet, puede decir del Derecho cuantas perrerías se le antojen, porque lo aborrezco con toda mí alma y con toda ella creo, con San Pablo, que la ley hace el pecado.
«Has hablado, Silvestre, como un libro; y guárdeme Dios de refutar lo más mínimo de tu discurso. Pero sabe que yo también reniego de la corte, y que la aborrezco con todos mis sentidos.
8 Y el rey de Israel respondió á Josaphat: Aun hay un varón por el cual podríamos consultar á Jehová, Michêas, hijo de Imla: mas yo le aborrezco porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal.
12 Yo, la sabiduría, habito con la discreción, Y hallo la ciencia de los consejos. 13 El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, y el mal camino Y la boca perversa, aborrezco.
16 Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad en vuestras puertas verdad y juicio de paz: 17 Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis juramento falso: porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová 18 Y fué á mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo: 19 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, y el ayuno del quinto, y el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se tornarán á la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades.
112 Mi corazón incliné á poner por obra tus estatutos De continuo, hasta el fin. 113 SAMECH. Los pensamientos vanos aborrezco; Mas amo tu ley. 114 Mi escondedero y mi escudo eres tú: En tu palabra he esperado.
¡No lo nombres! Yo aborrezco a tu marido. Esto diciendo echó una mirada aterradora sobre la infeliz Lucía; su frente despejada hasta entonces de todo pensamiento que llevara el sello de la infamia, se cubrió de una sombría tristeza, sus labios se contrajeron y dejaron escapar palabras salvajes que no entendió Lucía.
Ante esas palabra, la condesa gritó: “A partir de ahora, nada de más sacrificios de ese estilo, reconozco mis crímenes y los aborrezco amargamente y repararé mis errores”.
Mas por otra parte siento Que es también mucho rigor Que lo que os debo en amor Pague en aborrecimiento. Y aun irracional parece Este rigor, pues se infiere, Si aborrezco a quien me quiere ¿qué haré con quien aborrezco?
Esto el discurso aconseja, Pues con esta conveniencia Ni yo quedo con violencia Ni vos os partís con queja. Y que estaremos infiero Gustosos con lo que ofrezco; Vos de ver que no aborrezco, Yo de saber que no quiero.
Así que, no habiéndote quitado la mala suerte las esperanzas de verte libre, y, con todo esto, verte rendido a dar miserables muestras de tu desventura, no es mucho que imagine que tu pena procede de otra causa que de la libertad que perdiste; la cual causa te suplico me digas, ofreciéndote cuanto puedo y valgo; quizá para que yo te sirva ha traído la fortuna este rodeo de haberme hecho vestir deste hábito que aborrezco.