abrasar

(redireccionado de abrasaba)
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  • all
  • verbo

Sinónimos para abrasar

quemar

enardecer

Sinónimos para abrasar

Ejemplos ?
Y al penetrar en el convento donde quería refugiarse, la calentura le abrasaba, mientras sus dientes entrechocaban por efecto de ese frío que no se parece a ningún otro: el frío de la invasora pulmonía.
Cuando Miguel de Santiago volvió a aspirar el aire libre de la ciudad natal, su espíritu era ya presa del ascetismo de su siglo. Una idea abrasaba su cerebro: trasladar al lienzo la suprema agonía de Cristo.
Sí, porque aquella mujer, toda abnegación y cariño, no le apagaba la sed de ternura que le abrasaba el alma en aquel desierto de su vida.
Y en mí, desdichada (que jamás en semejantes ocasiones y trances me había visto), cada palabra era un tiro de artillería que derribaba parte de la fortaleza de mi honra; cada lágrima era un fuego en que se abrasaba mi honestidad; cada suspiro, un furioso viento que el incendio aumentaba, de tal suerte que acabó de consumir la virtud que hasta entonces aún no había sido tocada; y, finalmente, con la promesa de ser mi esposo, a pesar de sus padres, que para otra le guardaban, di con todo mi recogimiento en tierra; y, sin saber cómo, me entregué en su poder a hurto de mis padres, sin tener otro testigo de mi desatino que un paje de Marco Antonio, que éste es el nombre del inquietador de mi sosiego.
Díjele que me matase, pues de tal suerte llagaba; yo me metía en su fuego, 20. sabiendo que me abrasaba, disculpando al avecica que en el fuego se acababa.
Y puesto que la repugnancia y los desdenes en los principios de los amores suelen hacer desistir de la empresa a los enamorados, en Arnesto obraron lo contrario los muchos y conocidos desdendes que le dio Isabela, porque con su celo ardía, y con su honestidad se abrasaba.
La rigidez de sus brazos aflojábase poco a poco, y a medida que sentía aproximarse aquel aliento que le abrasaba el rostro, retrocedía, echando atrás la hermosa cabeza hasta que tocó la pared.
Y detrás de todos estaba Hubequer el pordiosero, vestido de los andrajos de cuantos escribieron mentiras y desvergüenzas, hechizos y supersticiones, hecho su libro un Ginebra de moros, gentiles y cristianos: allí estaba el secreto autor de la Clavicula Salomonis, y el que le imputó los sueños. ¡Oh, cómo se abrasaba burlado de vanas y necias oraciones el hereje que hizo el libro Adversus omnia pericula mundi!
Echaste mano de cien ardides para impedir la marcha del astuto huésped, mas no por eso dejó de huir a toda vela con la mayor seguridad. Nada perdonaste para matar el fuego que te abrasaba, pero el amor reinó largo tiempo en el alma que pretendía rechazarlo.
Así también era corpórea aquella llama con que se abrasaba, y aquella gotita de agua que pedía, cuales son también las visiones de los que en sueños o en éxtasis objetos incorpóreos, pero que tiene semejanza de cuerpos.
Y el aire que aspirábamos pesado, Nos abrasaba al aspirarle el pecho, Y el inmenso salón entapizado Érale al corazón pobre y estrecho.
Un hombre la contemplaba, y un hombre la devoraba con sus ardientes pupilas, y doña Inés se abrasaba, y vosotras… tan tranquilas.