abrasar

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  • all
  • verbo

Sinónimos para abrasar

quemar

enardecer

Sinónimos para abrasar

Ejemplos ?
Y los españoles don Francisco Pizarro y don Diego Almagro y don Martín de Ayala se hincaron de rrodillas y se abrasaron y se dieron pas, amistad con el enperador.
Dirá alguno que ya estaban acostumbrados a vivir en Roma cuan do Fimbria asoló Ilion; pero, ¿dónde estaba el simulacro de Minerva? Y si estaban en Roma cuando Fimbria destruyó Ilion, ¿acaso cuando los galos tomaron y abrasaron a Roma estaba en Ilion?
Leemos en sus autores que, derramándose y bajando llamas de fuego desde la cumbre del monte Etna a la costa vecina, hirvió tanto el mar, que se abrasaron los peñascos y se derritió la pez y resina de las naves; este suceso causó terribles daños.
¿Hay más? Por estos campos hubo un amor de fuego Dos ojos abrasaron un corazón manchego. ¿No tuvo en esta Mancha su cuna Dulcinea?
Cuarenta mil cuerpos de libros se abrasaron en la ciudad de Alejandría, hermoso testimonio de la opulencia real: alguno habrá que la alabe, como lo hizo Tito Livio, que la llamó obra egregia de la elegancia y cuidado de los reyes.
Eres, ¡oh virgen cándida!, más pura Que la brisa que halaga los laureles, Y con fiebre de amor que no se cura Me abrasaron tus labios de claveles.
Una lluvia de materias inflamables cayó al instante sobre la abatida y un humo denso llevado por el viento contra el enemigo, le ocultó los objetos. Bien presto las llamas devorando todo el atrincheramiento, ahuyentaron los defensores y abrasaron hasta su campo.
Festival du film policier de Cognac (2003) Ver Grand prix Prix de la critique internationale Prix spécial police Prix Première En principio, el personaje de José Coronado iba a llevar el cabello platino y un corte de pelo similar al del entrenador de fútbol Héctor Cúper, pero en el proceso de decoloración le abrasaron el pelo.
Las llamas destruyeron el retablo mayor neogótico, fundieron los tubos del órgano, abrasaron las bóvedas, hicieron añicos las vidrieras y derrumbaron la cúpula del ábside.
Pero las sagradas joyas les abrasaron las manos, y de esta manera supieron que no eran dignos de portar las Joyas, y que el Juramento no servía (nunca había servido) de nada.
Sémele se entusiasmó con la idea y se lo pidió a Zeus, que accedió tras muchos ruegos. Pero al presentarse en palacio ante Sémele, Cadmo y Harmonía, con toda su gloria y poder, todos ellos se abrasaron vivos.