abrazar

(redireccionado de abrazó)
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Búsquedas relacionadas con abrazó: abrasar
  • verbo

Sinónimos para abrazar

ceñir

contener

seguir

Sinónimos

Ejemplos ?
Ella abrazó las rodillas del odioso cacique, regó sus pies con sus preciosas lágrimas, y suplicándole del modo más tierno y conmovedor le ofreció su propia vida en cambio de la de su esposo que adoraba.
Éste es un saco prodigioso: puedes obligar a que se meta en él, cuando tú quieras, a todo el que te moleste. Abrazó Pierre a su padre y a sus hermanos y se marchó del país.
Igual que Las Casas, lo hizo llevado de su compasión y amor a los indios. Para labrar las minas también se indicaron al Rey otros medios, y éste los abrazó con mucho entusiasmo.
No faltó de la junta Guiomar, la negra; el negro sí, porque, así como oyó que su amo había despertado, se abrazó con su guitarra y se fue a esconder en su pajar, y, cubierto con la manta de su pobre cama, sudaba y trasudaba de miedo; y, con todo eso, no dejaba de tentar las cuerdas de la guitarra: tanta era (encomendado él sea a Satanás) la afición que tenía a la música.
Llevaron a Preciosa con su abuela a que la corregidora la viese, y, así como la vio, dijo: -Con razón la alaban de hermosa. Y, llegándola a sí, la abrazó tiernamente, y no se hartaba de mirarla, y preguntó a su abuela que qué edad tendría aquella niña.
Consoló y abrazó a Leocadia, besó a su nieto, y aquel mismo día despacharon un correo a Nápoles, avisando a su hijo se viniese luego, porque le tenían concertado casamiento con una mujer hermosa sobremanera y tal cual para él convenía.
Y, levantándose, Diego Cortado abrazó a Rincón y Rincón a él tierna y estrechamente, y luego se pusieron los dos a jugar a la veintiuna con los ya referidos naipes, limpios de polvo y de paja, mas no de grasa y malicia; y, a pocas manos, alzaba tan bien por el as Cortado como Rincón, su maestro.
El caballero le abrazó asimismo, diciéndole: -Sin duda, señor primo, habrá sido buena mi venida, pues os veo, y con la salud que siempre os deseo.
Y beoda de aire y de tristeza, ansiosa de volar, no de caer, se descolgó más, abrazó el vacío, se abismó, dando una voltereta y un chillido involuntario...
Mas su sorpresa ante el frenético olvido de Enid, su ira y su venganza estaban vivas allí, encendiendo el rastro químico de Wyoming, moviéndose en sus ojos vivos, que acababan, por fin, de fijarse en los nuestros. Enid ahogó un grito y se abrazó desesperada a mí.
Y ella, con una encantadora, indescriptible, celestial son- risa, me contestó: —Lo he regalado. La di un beso entusiasta, ella me abrazó con pasión y mur- muró á mi oído: —He tenido miedo por tus ojos.
Llegaron con el gobernador Cornelio y su padre, y los de Leonisa con todos sus parientes, y los de Ricardo, que todos eran los más principales de la ciudad. Abrazó Ricardo al gobernador y respondió a todos los parabienes que le daban; trabó de la mano a Cornelio, el cual, como le conoció y se vio asido dél, perdió la color del rostro, y casi comenzó a temblar de miedo, y, teniendo asimismo de la mano a Leonisa, dijo:-Por cortesía os ruego, señores, que, antes que entremos en la ciudad y en el templo a dar las debidas gracias a Nuestro Señor de las grandes mercedes que en nuestra desgracia nos ha hecho, me escuchéis ciertas razones que deciros quiero.