Ejemplos ?
Solían llevar los españoles de la Reconquista, sobre todo desde el siglo XI, dos o tres piezas superpuestas a modo de túnicas (la túnica y la loba o sayo sin mangas, además de la camisa) siendo por lo común la superior de ellas el brial, pieza que en sus diferentes formas se adornaba con bordados y se abrochaba con botones, ajustándose al cuerpo desde la cintura arriba y pendiendo de ésta unos faldones por los lados.
La túnica dórica se abrochaba sobre las espaldas con botones y en los bordados o instita con que se guarnecían por abajo quiso imitarse las ondulaciones del mar.
La chaqueta era corta y de la misma tela que el calzón y el chaleco, con solapas ribeteadas de trencilla con botonadura de filigrana o de realines, simplemente de adorno porque no se abrochaba sino que se llevaba suelta.
Era llevado entonces ante el rey, quien después de dar instrucciones a dos caballeros veteranos de abrochar la hebilla de las espuelas al talón del caballero electo, abrochaba un cinturón a su cintura, entonces le tocaba en el cuello (con una mano o espada), haciéndole caballero.
Y mientras abrochaba a su cuello el collar de rosas, y prendía en su negra cabellera un velo de gasa, decíase, entre gozosa y admirada.
Dicho sobretodo se abrochaba en el pecho y en los faldones, como todos los uniformes, era de satén rosa forrado de tafetán blanco, las solapas y bocamangas eran de satén blanco también, y debajo había una especie de chaqueta corta o chaleco y los calzones igualmente de satén blanco.
La doncella abrochaba la falda de seda rameada azul oscuro, y prendía con alfileres la pañoleta de encaje, sujeta al pecho por una cruz de brillantes y zafiros -el último obsequio de Revenga, traído de París-.