Ejemplos ?
Ya sonreía afectado por ideas seductoras, ya el entrecejo fruncía por negros recuerdos de otras; y tan absorto se hallaba con sus visiones gloriosas, que ya alzaba el sacerdote la sacratísima forma, y él, sin bajarse a adorarla, en su quietud silenciosa continuaba con escándalo del pueblo que cree y adora.
Y deslumbrados y atónitos los ojos del sevillano, su mente aspirando en vano tal riqueza a comprender: seguía absorto y hundido en mágico arrobamiento, por uno y otro aposento, los pasos del mercader.
Sentía él como una fuerza que absorbía constantemente su voluntad, y los que le visitaron en esa época recuerdan cómo se pasaba el tiempo sentado ante la ventana, contemplando absorto la silueta de la colina que se elevaba a lo lejos por encima del humo de la ciudad.
Y vine aquí tan absorto en mis memorias de joven, tan contento de admirar de Granada los primores, que no sé ni darme cuenta de la obstrucción que me absorbe, ni de mi conciencia muda, ni del tiempo que urge y corre.
Pero a medida que las semanas han pasado, ha quedado claro que tanto los propios, y algunos de los comentarios sobre ellos se han vuelto cada vez más absorto en un esfuerzo para implicar al presidente personalmente en las actividades ilegales que tuvieron lugar las audiencias .
Tan grande apoteosis no se hace a ningún vivo: soberbio quien la acepte, par es de Satanás, y el pueblo que le ensalce le humillará agresivo: no a mí, que ni la ansiaba ni la acepté jamás. Absorto aquí conmigo delo que hacéis me espanto; yo vengo agradecido y a vuestro antojo aquí.
Vigo empezó desde luego a tender en derredor un ojo escudriñador; García, como si ciego fuese y mudo, atiza el fuego, dejando a Vigo mirar: éste tiende sin cesar doquier absorto la vista; García, empero, no chista, ocupado en atizar.
CELESTINA Espera, no más, bueno está lo bueno; váyase39 usted ahora con Dios, que mañana nos veremos, pues ya cumplí mi palabra. DON JUAN Tan absorto voy que creo lo mismo que estoy dudando; amor, ¿qué encantos son éstos?
En este punto llegué al total convencimiento de que aquel barco no era para mí y quise despedirme, pero mi tío ni siquiera me oyó. Parecía absorto.
Cierto inglés, de vuelta de su saladero vadeaba este pantano a la sazón, paso a paso, en un caballo algo arisco, y sin duda iba tan absorto en sus cálculos que no oyó el tropel de jinetes ni la gritería sino cuando el toro arremetía al pantano.
Dentro de pocos días estaba el pueblo con esto confuso y absorto, sin saber de dónde se causaba aquella inundación y con temor tan grande, que nadie tenía seguro de amanecer vivo, y así andaban atónitos los hombres por las calles e iglesias, pidiendo confesión.
Mas puesta con tal primor, Que á la compresion menor Que en sus dos lados obraba Cerrábase, y recobraba Despues su forma anterior. (50) Mas absorto cada vez De abrirlo con avidez El caballero, seguia Cortando con rapidez Cuantas ligaduras via.